Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.
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2 comentarios:
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Diego E.
dijo...
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9 sept 2010, 3:59:00 a.m.
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Anónimo
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10 sept 2010, 12:15:00 a.m.
(...) Por eso, voy a apoyar que el tema sea tratado en el recinto, a pesar de tener grandes diferencias con el Grupo A.". Dijo Alcira Argumedo.
Me pregunto cuántas veces más van a justificar por izquierda sus apoyos a la derecha. Casi como un acto reflejo, en estos casos recuerdo a Zamora absteniéndose en la derogación de las leyes de impunidad, con argumentos puristas cuya única finalidad es lamerse el ego.
OFFTOPIC: Cristina-Sabatella
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