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11 de diciembre de 2009

Mi hermana Golde y yo-Impresiones sobre Israel


Mi hermana Golde y yo

Creo que a ella, estoy segura, le hizo muy bien que yo fuera a verla, pero nunca me imaginé lo bien que me haría a mí.

Debe ser espantoso quedarse solo en el mundo sin nadie de la propia familia, sin los hermanos, los padres, los abuelos, los primos, los tíos, cuando uno los tuvo y no murieron de muerte natural sino que desparecieron del mapa. Y que de pronto alguien de su sangre venga a estrechar lazos debe ser un pequeño bálsamo. Tengo una hermana que vive en Buenos Aires, puede decir ahora Golde a sus conocidos. Antes también podía decirlo, pero sentía que estaba ocultando que no había lazos reales, y creía que la hermana no tenía interés en establecerlos. Porque también cree que nuestro padre no tuve interés en verla, y no lo perdona.

En cierto momento de la última reunión, cuando estábamos hablando todos a corazones abiertos, Golde, llena de satisfacción y sonriendo como con picardía, dijo refiriéndose a mi padre: sigo pensando que él debía haber "vendido sus pantalones" para venir a verme. Insisto en que lo dijo graciosamente, como diría una criatura que no renuncia a un capricho. No mostró rencor ni dolor, mostró dignidad, lo dijo por dignidad, ya no por dolor del desprecio, porque me tenía a mí ahí para curarse de las sospechas del desprecio. Entonces yo le contesté en el mismo tono gracioso que usó ella, "bueno, yo vendí mis pantalones para venir a verte," como diciéndole que ya era hora de cerrar las heridas, y ella asintió con un gesto de la cabeza como diciendo "así es".

Pero a mí me hizo tan bien como no sospechaba. Volví como habiendo saldado una cuenta que me condenaba. Me saqué un peso enorme del alma. Hice mi parte. Y me independicé de lo que hizo o no hizo mi padre. Yo cumplí con ir a conocerla, que es lo que ella quería, y la he homenajeado todo el tiempo hablando de lo orgullosa que estoy de su historia. Le mostré este blog, le mostré los comentarios, se los traduje, y se sintió muy halagada, se sintió muy importante para mí.

Hoy puedo mirar la vida con más tranquilidad, alcancé una completud que nunca había tenido.

Mis impresiones sobre Israel

Nadie puede pensar que yo pueda tener impresiones de valor sobre un país que visito en 10 días, y no yendo de turista. Lo único que puedo decir, es que desde mi particular punto de vista, (que irrita a los judíos que hoy se las dan de sionistas porque Israel es una potencia, pero cuando era un páramo el sionismo les era ajeno), siento que ha sido una desgracia que un pueblo europeo, de Occidente, haya tenido que ir a parar a un territorio metido en oriente medio, con sus características tan ajenas a la evolución cultural de Europa. Cuando miro a los judíos europeos metidos entre los árabes veo un despropósito muy grande de la historia. Ahí no puede haber sino problemas para alguna de las dos composiciones culturales. Y el problema lo tiene siempre el sector más sumergido económicamente.

Me pregunto qué hubiera pasado si el enfermo de Hitler no hubiera hecho lo que hizo con los judíos en Europa, que bien habría podido hacer la misma guerra sin tomárselas contra ellos, porque no tenía ninguna necesidad, como ocurrió en la Primera Guerra que los judíos lo pasaron tan mal como cualquiera, pero no se los llevaron en masa de sus casas.

Me pregunto si el idish hubiera desaparecido. Y me contesto que seguro que no, pero que el judaísmo europeo se hubiera mantenido menos segregado interiormente y que estaría integrado felizmente a estos tiempos de democracia donde los derechos de las minorías se hacen efectivos. Imagino a Europa con sus judíos inmersos en el desarrollo que tuvo posteriormente a la guerra con Alemania, y los veo modernizados e integrados mucho más a la sociedad de lo que les permitieron en los dos milenios anteriores. Los veo ciudadanos efectivos participando de toda la vida común, como sucede en América, con el antisemitismo en el recuerdo.

De no haber sido por Hitler y por el antisemitismo de toda Europa en esos tiempos, el Estado de Israel no hubiera existido y el problema palestino no hubiera existido. Pero francamente no les dejaron opción. El Estado de Israel se tuvo que crear porque no había otra. Los judíos sobrevivientes, terminada la guerra, no podían ni volver a sus casas ocupadas por sus vecinos cristianos, y los gobiernos de los distintos países lo único que querían es sacárselos de encima. NO quedaba otra. Y tampoco les fue fácil crear el Estado, tuvieron que luchar mucho para tener un territorio sobre el planeta donde no fueran objeto de masacre. Y los árabes les hicieron la guerra al otro día de declarado el Estado por las Naciones Unidas. Los árabes no aceptaron la partición del territorio, no quisieron declarar un Estado propio en ese momento. Y sí, los judíos los corrieron, los echaron, les ganaron la guerra.

Nosotros, los argentinos, también les hicimos la guerra a los ingleses por nuestro territorio en Las Malvinas. A nosotros también nos ganaron la guerra y nos echaron. Claro que no nos echaron de nuestras casas, eso sería otra cosa. Pero nosotros, los argentinos, sí echamos de sus casas a los pueblos originarios, les robamos sus tierras y matamos a los que pusieron en contra, y "limpiamos el territorio" más allá del Río Colorado en la Campaña al Desierto que no estaba desierto sino poblado por indígenas. Y mantuvimos y mantenemos a los pueblos originarios que viven todavía en el Norte relegados y hambreados, en la miseria, sin ningún plan de integración a la sociedad común. No hay diferencia con lo que hizo el Estado de Israel.

La constitución de un Estado Nacional burgués, siempre es sobre una guerra de independencia y contra todo el que se oponga en el camino. No estoy disculpando a nadie. Los hombres tienen un margen de acción en las posibilidades reales. Y son todos muy crueles y sanguinarios. Pero no había ninguna necesidad de echar a los judíos de Europa, y a los europeos les cabe más culpa de la creación del Estado de Israel y los sufrimientos de los palestinos, que a los propios judíos. Yo sigo insistiendo en que se hagan cargo todos del problema que se originó con los palestinos.

Hasta aquí llego con mi apoyo a Israel, apoyo la creación del Estado de Israel, haya sido como haya sido, en el lugar que fuera, aunque me hubiera gustado que hubiera sido en otro lado, en Prusia Oriental por ejemplo, en Koenigsberg, territorio con el que se quedó la URSS. Bien podría haberse creado ahí el Estado Judío, pero yo insisto en que la intención fue la de expulsar al pueblo judío del territorio de Europa. El Estado de Israel es el Estado que crearon para sí los judíos expulsados que no consiguieron entrar en otro lado del globo terráqueo.

Lo que sigue en la historia de Israel ya no lo reconozco como propio. No me interesa el idioma hebreo. No me interesa la propuesta cultural de central del judaísmo que ofrece el Estado de Israel. No tengo nada que ver con eso.

Mi identidad judía no tiene nada que ver con la historia "sagrada", por lo tanto no me significa nada emocional el territorio de Medio Oriente, todo lo contrario, nada más ajeno a mí que el Oriente, donde vivió hace miles de años el ancestral pueblo hebreo del que vengo que nada tiene que ver con la cultura europea de los judíos.

Soy atea, como tantos y tantos judíos que vivían en Europa. Sí me reconozco en la cultura del idish y en el modo de ser de un pueblo europeo que no transó con el cristianismo ni el cristianismo transó con él. El pueblo judío europeo que no era para nada homogéneo, tuvo también su expresión en la mayor contribución a la sociedad común, con los mayores valores universalistas de muchos de sus individuos que mejoraron la vida humana toda, no sólo la de los judíos. Quién puede no estar orgulloso de tener un Einstein, un Freud o un Marx, un Baruch Spinoza, de un Trotsky, de un Daniel Barenboim, en su pueblo, como frutos dulcísimos de la herencia cultural propia. Quien puede no estar orgullosa de los miles de obreros que formaron el Bund, y de los que lucharon por el socialismo como solución para el antisemitismo. En ellos me reconozco. Me reconozco en el esfuerzo universalista del judaísmo europeo. Me reconozco en un judaismo que contribuye con sus valores a la humanidad.

No participo de la actualidad judaica proisraelí, ni de la actualidad judaica de ninguna especie, porque no hay actividad judaica según yo la quisiera, no existe, simplemente se murió con los judíos en los ghettos y en los campos de concentración.

Defiendo la existencia del Estado de Israel, y lo haría aún no siendo judía, pero por ser judía no tengo por qué hacerme cargo de la política respecto de los palestinos. Ser judía no es lo mismo que ser sionista. Aunque pelotudos como el del Anónimo que me llamó renegada crean que es así, igual que los pelotudos antisemitas que quedan todavía. Como judía no tengo por qué opinar sobre lo que haga un Estado donde no vivo. Yo no voto allá. Aunque sí debo opinar como persona. Y lo que sucede con los palestinos no me parece bien, igual como a Shlomo Shlutzky, que tampoco le parece bien y vive allá.

Ah, me olvidaba. Todo en Israel es muy moderno, hay flores por todos lados, se riegan inteligentemente los canteros a pesar de que no hay agua, y se vive muy bien en general. Se viaja por espectaculares autopistas llenas de orden y no hay carteles de publicidad para no distraer al conductor. Son muy severos con las multas por infracciones de tránsito y se deja cruzar al peatón cuando no hay semáforo. Y va en serio. Todo el mundo cumple con las ordenanzas. Nadie tira un papelito al suelo y no se puede tirar ni una colilla de cigarrillo. No se puede fumar en ningún lado, ni en los autos particulares.
Pero todos los chicos van tres años al Ejército, y cada tanto los padres tienen el "culo envaselinado" porque se van al frente. Eso tampoco es vida.

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10 de diciembre de 2009

Cronología del viaje a Israel. Parte final



Yad Vashem

En Jerusalem fuimos a Yad Vashem. Es el Museo-Monumento Edilicio al Holocausto. Me quedé mucho tiempo en Yad Vashem, ví todo, cosa por cosa. Me quedé y me quedé en Yad Vashem.

Es de una arquitectura parecida a la de un Cementerio. En realidad, creo que la intención del arquitecto debe haber sido que los millones de cadáveres que no tuvieron una tumba, como la mamá y la hermanita de Golde y su abuelo que la salvó, que no están en un Cementerio, tuvieran allí un lugar que reparara la ofensa extrema de morir como animales sin una señal que los identifique.

En principio quisiera con toda mi alma que hiciéramos algo parecido en la Argentina en memoria de los desaparecidos (asesinados). La obra es monumental. Está sobre una colina, y lo rodean extensiones de bosques sobre la depresión que lo circunda. Mirar alrrededor desde las barandas al valle que rodea Yad Vashem, genera la sensación tanto de pequeñez como de grandeza, que con toda intención proyectó el paisajista. Pequeñez por sentirse uno tan sólo una especie más de las de la naturaleza. Y grandeza porque uno está parado en la cima de una colina, y los cientos de miles de árboles parecen subordinarse sin remedio a las alturas en las que estamos mirando. El paisajista quiso hacer sentir en cada uno que viene a Yad Vashem, que los millones de hermanos judíos que yacen en sepultura indigna en las fosas ignotas de Europa nos miran como esos árboles, impedidos de moverse, pero que Yad Vashem los mira y no los olvida y los eleva a las alturas donde coloca sus memorias.

Aún hay algo más impactante para mí, no sé si para otros será tanto como lo fue para mí. Al entrar hay una pared altísima donde se proyecta una película permanente. Esa película fue fruto de un concurso que ganó la mujer que la hizo. Ella juntó pedazos de filmaciones de la vida judía en Europa, de todas clases de vida y las ensartó unas con otras, pedazos de vida en la ciudad, pedazos de vida en el campo, una mujer que mira por la ventana, gente que sale de una sinagoga, una orquesta, un coro de niños, unos jóvenes que bailan, un campesino que lleva un carro...y la película sigue y sigue sin parar volviéndose a repetir las mismas escenas cada vez en otro lado de la pantalla.

Me fui de ahí con la sensación de que en Yad Vashem se hizo posible dignificar la muerte de un pueblo humillado, y suavizar tanto dolor.

El shuk y el Muro de los Lamentos

Otro día volvimos a Jerusalem para recorrer la parte vieja. La verdad es que mi ánimo no tenía el interés turístico que debió haber tenido. No soy sensible al espectáculo para el turismo tampoco. El estilo de shuk me hace acordar a las cuevas de Argelia que se veían en la película La Batalla de Argelia. Me gustaría que la humanidad saliera de esas cuevas, ¿qué sentido tiene comerciar como en un shopping adentro de esas catacumbas con piedras enormes bajo los pies que te pueden hacer resbalar a cada paso? Y bueno, algo compré en el shuk de Jerusalem: una mantilla maravillosa con bordados dorados sobre tul negro, una lluvia para bidet en una ferretería y 100 gramos de comino para hacer empanadas criollas.


Llegué al Muro de los Lamentos cansada de andar por el shuk sorteando piedras enormes, con los pies destrozados, y me senté mirando ese muro y la cúpula del Domo que se ve detrás. ¿No vas a acercarte al muro? Me dijo mi hijo. No hijo, le dije. ¿Para qué quiero acercarme si ya lo estoy viendo? Y él no dijo nada porque sabe la clase de madre que tiene. Lo único que falta que camine 50 metros más de explanada para acercarme nada más que a un muro, ¿y para qué querría acercarme? Le tengo tirria a todo lo supersticioso que se metió en el judaísmo, porque Jaime Barylko me enseñó que lo judío se pelea con lo material como simbólico de cualquier cosa divina. El dios del pueblo hebreo exige que no se sacralice ninguna cosa material, y a ese muro se lo ha hecho un fetiche y me da verguenza de sólo ver ese espectáculo degradante.

Es por esa cosa de no hacer sagrado nada que sea material, que hay Sinagoga sólo cuando están juntos 10 hombres dispuestos a leer los rollos de la Torá, por eso es que la Sinagoga no es el edificio, sino la reunión de las personas. A los cristianos les parece terrible y no comprenden que en la Sinagoga se pueda hablar en voz alta de temas profanos, y que en el edificio de la Sinagoga no exista ningún símbolo referente a dios a quien se reverencie, salvo la letra escrita en los rollos, lo único que es sagrado. Por eso dentro de la Sinagoga uno no siente ninguna unción mística que lo acerque a lo divino, salvo que esté colonizada su mente por la influencia de otro tipo de religiones que no son la hebrea. No existe una sola imagen del dios hebreo, y ni siquiera este dios permitió que se lo llame por algún nombre, como para que no se lo llame del todo. Pero los judíos nuevos entienden cada vez menos de este dios que quiere apartarse de los hombres y que ha insitido rigurosamente en que los hombres deben ocuparse ellos de su propia vida.

Detesto el circo que se arma alrededor de ese muro, con los papelitos metidos entre los ladrillos, vaya uno a saber con qué tipo de pedidos personales, como que gane Boca el domingo por ejemplo, cuando se sabe que el dios hebreo, según me enseñó Jaime Barylko, no escucha pedidos personales sino pedidos del pueblo todo, y no está garantizado que escuche eso tampoco. Sobre todo cuando se sabe, y se supo por centurias, que el dios hebreo es de un sincretismo tan excelso que no establece relaciones personales sino con quien él elige, y al hombre que no es elegido, al hombre que no es Moisés, lo remite simplemente a cumplir las leyes de Moisés, y que ahí encuentre su felicidad sin pedirle a dios nada porque ahí lo tiene todo. En fin. Todos somos cristianos, dijo Barylko, y tenía razón. Como judía que soy y bien entiendo serlo, detesto la mística, la idolatría, las figuras de cera a las que se reverencia y detesto la unción religiosa. Soy atea como mi dios manda, el dios hebreo, el dios más ateísta de la historia humana, el dios que no tiene nombre para que no lo llamen. Mi dios es el de Spinoza, que entendió por dios al ser de todo lo viviente. Mi dios es la defensa de la vida de los hombres, ese es mi dios.

El final de la estadía

Llegó el viernes y se nos hizo otro agasajo de despedida. Esta vez en la casa de Golde. Estaban todos, pero ya con relajada familiaridad, me sacaron temas peliagudos para que les explique. Y por qué ésto y por qué aquello en una reunión de corazones abiertos. Regalos y más regalos, perfumes, ropa y unos enormes abrazos ya muy sentidos de parte de Jaim y de Ami y de los chicos, y me despedí de Golde y le pedí que no vengan al aeropuerto para no llorar y destrozarnos y así se hizo. Pero al otro día que teníamos que irnos, nos llamó Gila para preguntar dónde vamos a estar desde las 12 del mediodía en que teníamos que salir del hotel, hasta las 6 de la tarde en que teníamos que entrar al aeropuerto. Y ahí vino otra invitación a casa de Gila. Pero no para comer le dije. NO, si yo voy a comer y vos a mirar, me contestó. Y llegamos otra vez a lo de Gila, y otra vez una mesa de reyes. Pero esta vez Ami me mostró su obra, y me contó su vida, y salí de ahí enamorada de los dos, de Ami y de Gila. Ami me regaló varias copias fotográficas de sus pinturas que atesoro y pondré en marcos para lucir en las paredes. Nos fuimos la verdad colmados de amor.

Y aquí viene el cuento más gracioso.

Resulta que a la ida en el avión escuchábamos hablar en dialecto cordobés auténtico, lo que significa algo así como la joda completa todo el tiempo. Eran muchos los que hablaban cordobés y andaban haciendo quilombo de acá para allá en el avión, a las risotadas, cuando de pronto escucho que se llaman "compañero", "compañera". Al poco tiempo voy al baño y me encuentro con cinco de ellos que hablan de los gorilas a boca de jarro. ¿Compañeros? les dije señalándolos con el dedo. ¡Compañera! me gritaron todos, y ahí vino mi hijo y sacó su celular y les puso la música de la marcha peronista. Para qué!!! Se pusieron a cantar la marcha a los gritos. Resulta que eran todos los intendentes de Córdoba. Iban los peronistas, pero también los radicales. Los radicales no se hicieron conocer, calladitos y educaditos. Pero los otros largaban su alegría interior. Y estaba también uno que era el Ministro no me acuerdo de qué, me parece que de Gobierno, o del Interior, el que los llevó a todos a Israel a una semana de adiestramiento en cuestiones de Seguridad. En cierto momento me alcanzaron a la boca un micrófono, se ve que querían grabar la aventura de haber encontrado una "compañera" en el avión, y me metieron el micrófono con un Viva Perón! para que yo conteste lo mismo, pero yo contesté Viva Kirchner!, y me pusieron una cara de serios que en seguida comprendí, claro, son de Córdoba, pero no hubo problema, nos repartimos tarjetas deseando volver a vernos. La conocí a la Intendenta de Labulaye o Laboulaye no sé cómo se escribe, una mina espectacular. La cosa que al salir me preguntan cuándo vuelvo, y resultó que volvíamos juntos en la misma fecha.

Así que llegó el día de volver al aeropuerto. Salimos de la casa de Gila, fuimos a devolver el auto y entramos al aeropuerto que estaba medio vacío todavía. Como yo soy una desesperada por fumar y ahí había un salón para fumar y tomar un café, me fui a fumar mientras mi hijo se fue al free-shop a comprar regalitos para la novia y las nenas del orfanato judío donde trabaja. El lugar estaba lleno de israelíes que viajaban a Buenos Aires. Todos discretitos en sus mesitas, fumando y hablando bajito, cuando de pronto entra el Ministro de no me acuerdo qué de Còrdoba, me ve y me grita ¡Compañera! y nos saludamos y abrazamos con alegría, y empezaron a caer los otros intendentes de Córdoba, y les hice lugar en mi mesa, y se sentaron a contarme con esa verborragia y pasión cómo lo habían pasado en Israel, que estaban admirados, que ésto y lo otro. Y de repente cae me hijo, los reconoce y "pela" su celular con la música de la Marcha Peronista, y creánme, fue lo más loco que ví en mi vida, en un recinto cerrado lleno de israelíes, nosotros cantando la Marcha Peronista sacudiendo los brazos, y los israelíes divertidos como pocas veces habrán estado en ese aeropuerto.
Y así me despedí de Israel, cantando "la marchita" con los intendentes de Córdoba en el aeropuerto Ben Gurión. ¿No es un final espectacular?

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8 de diciembre de 2009

Cronología del viaje a Israel




Fui a Israel con mi hijo. Él conoce Israel, habla hebreo y ya es conocido por la familia de mi hermana, lo que me facilitó todas las cosas en un país con un idioma infranqueable: el hebreo, aunque se puede hablar inglés en todos lados. Los carteles son en hebreo, árabe e inglés.

Sacamos pasajes con la línea israelí El Al, que tiene un vuelo directo de San Pablo a Tel Aviv, en un viaje de 14 horas. De Ezeiza fuimos a San Pablo por una línea brasileña, esperamos tres horas para subir al avión de El Al. Así que entre todo fueron unas veinte horas de viaje.

Mientras viajaba no podía creer lo que me esperaba al arribo a Tel Aviv: conocer a mi hermana, aquella criatura que fue sacada por su abuelo al exterior del encierro en el que le esperaba el camino a Treblinka, o sea el camino de la muerte; que pasó solita la guerra, que se las arregló para sobrevivir con ingenio y fuerza de caracter, mudando de identidad, trabajando por la comida y la vivienda como mano de obra esclavizada. Y que después de la guerra no se pudo encontrar con su padre, mi padre, y nunca se cansó de reclamar por un encuentro con alguien de su sangre, ya que no le quedó nadie vivo de su familia directa. Y yo me encontraba ahora mismo en camino a satisfacer sus sueños, y los míos, y en camino a ver la cara verdadera de alguien que para mí había sido un fantasma que conmovió mi vida desde la infancia más temprana.

¿Cómo sería realmente Golde? me preguntaba, y pensaba en las miles de veces que mis sueños no se cumplieron en su totalidad, porque habían sido fabricados con más ilusión que realidad. ¿Pasaría otra vez lo mismo? Faltaba unas horas para saberlo. Fuera lo que fuera, le sacaría la máscara a la vida, vería el verdadero rostro de ese ser que penetró en mi casa para quedarse como un alma en pena, reclamando atención sin consuelo.

De tanto en tanto mi hijo me miraba sonriendo con ternura, o me tomaba las manos para expresarme que él estaba compartiendo conmigo esta aventura de la vida. Así pasaron las horas de vuelo hasta llegar por fin al aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv.

Creo que no les conté a quién convoqué además a ese aeropuerto. No se los conté porque no sabía qué destino tendría su presencia en ese lugar. Se trata nada menos que del entrañable Schlomo Slutzky, el corresponsal del Diario Clarín en Israel, un periodista de ideas progresistas, que irrita a la comunidad judía argentina oficial con el tratamiento moderado e imparcial que da a sus crónicas sobre Israel. Schlomo es además un documentalista de investigación, que sorprendió con su film "El tercero en camino". Abajo pongo links para conocer a Schlomo Slutzky, y un avance de su excelente y movilizador documental.

Le escribí con tiempo para ver si le interesaba el asunto de dos hermanas que se encuentran después de tanto tiempo y en circunstancias tan especiales. Se leyó en mi blog los dos testimonios, el de Golde y después el mío, y me declaró su interés y admiración por la vida de Golde y nuestro encuentro, por lo que me anunciaba estar presente en el Aeropuerto con su cámara.

Llegado el momento de acercarnos mi hijo y yo a la recepción del aeropuerto Ben Gurión, el corazón me reventaba por los latidos en la cabeza. Vimos a un grupo de seis personas que eran evidentemente ellos, ya que mi hijo los reconoció y ellos lo reconocieron a él.

Y ahí estaba mi hermana, para abrazarla por fin. Ese abrazo y esos besos me arrancaron algo más que un sollozo, fue un quejido, extraño quejido que daba cuenta de cuánto dolor había encerrado detrás de ese momento feliz.

Estaba Schlomo filmando con su cámara. Y estaban Gila e Israela, las dos hijas de Golde, (¡mis sobrinas!) con sus esposos Ami y Jaim. Todos estábamos muy emocionados. Nos abrazamos uno por uno, sobre todo con mis sobrinas, hermosas mujeres, bellísimas, llenas ellas también de generosa emoción. Por fin podían pensar que tenían una tía.

Golde me había avisado por teléfono que "nos dejaban" ir a buscar el auto que alquilamos, presentarnos en el hotel, descansar un poco, pero que luego se reclamaba nuestra presencia en una recepción a la nochecita en casa de Israela. Así hicimos. Fuimos a buscar el auto, nos dirigimos al hotel frente a la playa de Tel Aviv, nos bañamos nos cambiamos y fuimos para la casa de Israela.

No puedo decirles con palabras lo que significaron esos primeros momentos al lado de mi hermana. Ella es magnífica, inteligente, racional, expresiva, refinada, elegante, me trató con tanto cariño como yo a ella. Nos tomábamos las manos, nos acariciábamos, los ojos se nos llenaban de lágrimas. Y hablábamos, en idish. Empezaron las preguntas, ella a mí, yo a ella. Schlomo también vino con su cámara y filmó ese evento, y estuvo siempre en cada ocasión salvo una sola vez en que Golde y yo estuvimos completamente solas todo un día en su casa.

La casa de Israela (es una casa) está en una zona exclusiva residencial de alto nivel. Jaim, el esposo, es un abogado de mucho éxito. Sus tres hijos son preciosos jóvenes estudiosos y divertidos, también presentes observando curiosos a la hermana de su abuela Golde. Todos me demostraron un afecto y dedicación que no me había imaginado. Cada uno de los chicos trató de hablar conmigo y de hacerme preguntas sobre mi vida. Con ellos hablábamos en inglés.

La mesa enorme lucía exquisitos platos obra de la mano de Israela, que además de profesional de la gramática hebrea para graduados universitarios, es una mujer hermosa, alta, esbelta, llena de rulos dorados de una cabellera ensortijada y larga, y una ama de casa capaz de preparar manjares. Yo estaba sorprendida del nivel de verdadero homenje que se me estaba haciendo. Nunca me imaginé semejante recepción. Después de llegado el final de esa recepción, se me anunció que al día siguiente sucedería lo mismo, pero en casa de Gila.

Y al día siguiente fuimos a casa de mi otra sobrina Gila. Gila está casada con Ami, un arquitecto graduado en Bélgica y también graduado en la Escuela de Bellas de Artes, por lo que es un verdadero artista de la acuarela. Ami es el arquitecto de la multinacional Honda y prepara sus locales de venta con sofisticación por un lado, y funcionalidad por otro, siempre agregando el detalle de su arte, que aparece en alguna pared que puede de ser de vidrio curvo y opaco, con sus pinturas en enormes dimensiones. Ami es un ser maravilloso, un creativo, un artista nato. Económicamente le va de primera.

Gila es de estatura baja, como su madre (y su tía, je!), tiene unos ojos verdes claro que deslumbran en una cara de muñeca enmarcada en rulos naturales dorados, y una sonrisa perfecta que está presente todo el tiempo. Gila es feliz con Ami, viven en un departamento de dos pisos, en un barrio muy exclusivo. El departamento es enorme y decorado como sólo Ami puede hacerlo. Sus cuadros cuelgan de las paredes por todos lados, su casa es una verdadera galería de arte, y mezcla muebles ingleses de coaba con el estilo supermoderno del resto del mobiliario.

Allí también la recepción fue colosal. Gila es otra ama de casa esmerada y cocina como los dioses. Allí tomé conciencia de lo que significa Golde para todos ellos. Una verdadera matrona. Según me fue contando cada uno por su lado en privado, ella intervino en favor de cada uno para ayudarlos en distintas oportunidades cruciales.

Cuando los padres de Ami no estaban de acuerdo con el casamiento: ella les preguntó a los chicos si verdaderamente se amaban, entonces los ayudó a casarse aún en contra de los padres de él, quienes finalmente tuvieron que resignarse dado que ella consiguió un crédito para comprarles una vivienda y les hizo una fiestita modesta. Los padres de Ami eran diamanteros, y esperaban que el hijo se casara con una millonaria y no con la hija de una enfermera. No sabían quien era esa enfermera, y a quién se estaban enfrentando. El hijo del diamantero se fue a vivir con Gila a un departamento pequeñito, a pocos metros de la casa de Golde.

Tampoco Jaim e Israela tenían cómo casarse. Pero lo peor es que los padres de Jaim no tenían suficiente trabajo ni modo de ayudarlos porque gran parte de sus entradas se iban en el alquiler de la vivienda. Golde ayudó no sólo a Jaim e Israela, sino también a sus padres, inmigrantes de Rumania con dificultad en asmilarse a la vida de Israel, que en esos momentos vivía una crisis tras otra. Golde decidió que se comprara primero la vivienda para los padres de Jaim. Una vez instalados los consuegros en la vivienda propia, ya estaban en condiciones de ayudar también al casamiento de Jaim e Israela. Esto me lo contó la misma consuegra rumana, que me llamó a un aparte para decirme todo lo que debía a esa mujer extraordinaria con su sueldo de enfermera. Claro que Golde ya era Jefa de Enfermería y tenía una entrada importante.

Jaim e Israela también vivieron en un departamentito a unos metros de Golde. Y cuando empezaron a venir los hijitos, Golde también les daba una mano cuidando los chiquitos, que fueron cinco.

Así fui entendiendo por qué yo era recibida con tanta dedicación, era en realidad el homenaje a ella, de la cual están todos increíblemente orgullosos y además agradecidos.

Los detalles de atención especial me colmaron. Israela, que fuma se enteró de que yo fumo, y me llamó desde el balcón terraza diciendo mi nombre en voz alta, pronunciando la "v" de Eva como si la cortara con cuchillo, haciéndome señas con el brazo para que salga, ofreciéndome un cigarrillo y mostándome el banco para que me siente a su lado a pecar juntas en una tierna complicidad de amigas viciosas.

Gila me preparó antes de irme de su casa, cuatro enormes sandwiches con panes árabes de gran diámetro, de pepinos con tomate con atún y tortilla de huevos, llenos de hummus para que me lleve al hotel, y me metió en una bolsa una Coca de dos litros, y varios paquetes de medio kilo de fruta disecada, higos, damascos y dátiles, como si me fuera a la guerra, y yo le decía que no quiero, y ella no me hacía caso. Me parece verla correr a la heladera, sacar huevos, hacer torilla y envolver los sándwiches solícita, después de haber preparado semejante agasajo con más de treinta personas invitadas. Y yo diciéndole que no y ella sin parar de correr para que no me vaya sin comida.

Lo mismo en lo de Israela y en lo de Golde. En la heladerita del hotel tenía comida como para un mes. Israela me dio chocolates, Golde un frasco de medio kilo de hummus, y unas especies de medialunas rellenas que hace un tal Abulafia en Iaffo, que terminé dejándole a la mucama del hotel, una rusoparlante de Moldavia.

Al tercer día fue la reunión privada con Golde en su casa de Bat Yam. Vive en la misma casa que habitó cuando llegó de Polonia, pero refaccionada a nuevo. Rodeada de arbustos y flores, en un barrio lleno de casas como la de ella, en edificios que salpican desordenadamente la geografía, generando pasajes bucólicos, cubiertos de arbustos, árboles y flores, y un silencio donde el suave trino de los pájaros es el sonido que predomina.

Allí fueron mis conversaciones más íntimas con ella. De ésto daré cuenta en un próximo post. La tarde juntas se pasó como el sueño de Cenicienta. Al día siguiente debía volver a su casa, esta vez para una entrevista con Schlomo Slutzky que vino con otro argentino radicado en Israel, Ricardo, su socio en las filmaciones, quien me dio la definición más inteligente del estilo de construcción edilicia de Israel de los tiempos anteriores a la guerra de los seis días: "un estilo post-estalinista de un país solidario", de eso hablaré en el último post, cuando cuente mis impresiones sobre Israel.

Al día siguiente nos dejaron ir a pasear a mi hijo y a mí. Nos fuimos a Jerusalem. Yo estaba tan agotada del esfuerzo psíquico y emocional, que en lugar de mirar el paisaje, me dormía. Mi hijo me despertaba cada rato, diciéndome: Má, estás en Israel, en el camino a Jerusalem, mirá, allá están las aldeas árabes, mirá las piedras a los costados de la ruta. Nada podía romper el encantamiento interior que primaba sobre la materia viviente. En mi cabeza había una sola cosa: Golde.

Fuimos a la ciudad nueva, donde mi hijo soñaba con comerse un shwarma en el mismo lugar donde hace unos años tocaba la guitarra en una esquina para juntarse 50 dólares, con un cartel que decía Rock Nacional Argentino, aunque también cantaba "Mi Buenos Querido" o la "Marcha de San Lorenzo". Increíblemente los argentinos se paraban a escuchar y hasta a llorar, pero los que le ponían los billetes eran otros.

Yo a esa altura del partido ya no podía soportar la comida israelí. Empecé a soñar con un churrasco, con un sándwich tostado de jamón y queso, con una ensalada donde no haya ese pepino crudo que inunda Israel. Y el hering, pescado salado, en el desayuno, el almuerzo y la cena.

Jerusalem nueva es impactante, toda de piedra de la zona, piedra color mostaza claro que al caer la noche se pone dorada. El desnivel es permanente. Son colinas sobre colinas, y las calles curvas que suben o que bajan todo el tiempo. La visión de la entrada desde la ruta es un panorama impresionante. La vista de los desniveles presenta como una escenografía de teatro.

Mezquitas, escuelas de talmudismo, todo tipo de orígenes de las personas. Muchos musulmanes, algunos más tradicionales, otros más modernos. Mujeres con la cabeza cubierta y el pañuelo atado en el cuello.

Me faltó interés antropológico y cultural. Oriente me hacía sentir extraña, extranjera. Mis oídos al cuarto día añoraban un poco de castellano por la calle. Me impresiona el modernismo metido en medio de tanta antigùedad. El choque de los nuevos tiempos con los tiempos ancestrales no me entra en la cabeza cómo no se disuelve. Cada mujer que veo vestida de muslmana, o cada mujer que veo vestida de judía ortodoxa, me dan escalofríos. Yo pienso para mí "pobrecitas", pero sé que ellas piensan lo mismo de mí, y que la ciencia hoy considera que no hay culturas superiores a otras. Pero yo no puedo pensar así, aunque daría mi vida por defender que cada uno pueda vivir a su modo. Tal vez eso sea el modo más democrático de pensar al otro, en lugar de un igual, en pensarlo diferente, y a pesar de eso, respetar su derecho a vivir como quiere.

Mañana continúa este mismo post, con el final de la cronología.


Un artículo de Schlomo en Clarín:
http://www.clarin.com/diario/2008/09/18/um/m-01762077.htm

Para escuchar una entrevista en Caracas a Shlomo se pude abrir este archivo:
http://venezuelanoticia.com/wwwvenezuelanoticia/2009/nbocaranda/Shlomo-Slutzky-nelson040609.MP3

El tercero en camino, de Schlomo Slutzky



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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...