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21 de febrero de 2011

MIETEK Y SUS HERMANOS: LOS TÍOS DE MI AMIGA RITA (cuarta parte y final)

Parte 4- Final
La situación de ocultarse de los nazis y también de los polacos, era desesperante. El bosque tampoco era seguro. No había un segundo de paz ni de tranquilidad, ni siquiera durmiendo. La tensión, el miedo, los nervios, eran constantes. En medio de esa locura, sin embargo el destino nos deparó un respiro insospechado: Judka Szarfman. Este hombre había sido presidente de la "kheilá" (institución judía) de Czerwony Bor. A diferencia de otros hombres que fueron dirigentes comunitarios sin coraje ni dignidad, y cumplieron el penoso papel de Judenrat, entregando su pueblo a los alemanes, la astucia, el coraje y la bonhomía de Judka Szarfman le indicaron enterrar en diversos lugares una pequeña fortuna propia, que ´puso a disposición no sólo de sobrevivir con su familia sin entregarse, sino a gastarla sin miramientos, generosamente, para salvar a todos los judíos que podía.

Con su familia, su esposa, una hija de 16 años y un hijo de 10, se refugió en el establo de un campesino, al que pagaba un alquiler suficiente como para vivir en un palacio. Pero no sólo pagaba ese alquiler, sino el de todas las familias que podía ocultar. Y no sólo a quienes lo buscaron, sino que él salía a buscar más personas para ayudar. Eso le dio muchas buenas relaciones con campesinos polacos confiables que se avenían a refugiar judíos. Tómese en cuenta que hubiera podido estar más a resguardo cuidando su dinero y manteniéndose oculto, que saliendo a buscar personas para refugiar, con lo que se ponía en riesgo de muerte.

Encontramos a Szarfman deambulando por el bosque en busca de judíos escapados del ghetto, desamparados sin refugio. Su idea era ir rotando de lugar, de establo en establo, para que las mismas caras no fueran vistas en los mismos lugares, y pagar bien por el hospedaje en el heno de un establo. Szarfman pasaba con su familia dos semanas en un establo y se mudaba a otro, dejando en su lugar a otra familia. Como ya era otoño y las condiciones climáticas se empezaban a poner difíciles, sumado al peligro permanente de las bandas de polacos asesinos, nos convenció de que abandonáramos el bosque y volviéramos a los establos. Todo el grupo se movilizó en orden hacia los lugares que Szarfman había preparado.

El invierno del año 1944 lo pasamos escondiéndonos en varios establos, manteniéndonos en contacto unos con otros. los diversos grupos en los que nos habíamos repartido. Al acercarse la primavera los establos se vacían de heno y paja. Era ya imposible esconderse allí. Al bosque tampoco podíamos volver, pues se habían instalado allí bandas de NSZ y AK, fuertemente armadas. Tuvimos que escondernos en los pozos de almacenamiento de las papas o entre los copos de heno fresco que los campesinos dejaban en el campo para secar. Durante un tiempo estuvimos escondidos en un pozo cavado especialmente debajo de un chiquero. Rotábamos también por la casa de la familia Wisniewski. Estando allí, nos enteramos de las noticias más conmovedoras. Los alemanes venían sufriendo reveses y el frente de combate se iba acercando cada vez más. Itzjak trajo noticias de que los alemanes están en retirada y que al irse incendian las aldeas aledañas a las rutas, para que no les sirva de aprovisionamiento a los rusos. Los campesinos, después de una semana, empezaron a abandonar sus casas alejándose del frente que se iba aproximando. Los rusos entraron en Byalistock, y la ocuparon totalmente.

Nuestro planes, los de los tres hermanos, eran distintos. Nosotros ansiábamos encontrarnos con el frente de batalla, encontrarnos con el glorioso Ejército Rojo que estaba abatiendo a la Alemania Nazi y liberando Polonia. Los polacos bandidos también abandonaban el bosque huyendo de los rusos que se acercaban. Volvimos al bosque con la familia de Szarfman y muchos más. Mientras Judka Szarfman se dirigió a buscar más dinero enterrado, vimos cómo los campesinos de otros pueblos marchaban en caravana por la ruta dejando atrás al pueblo incendiado por los alemanes. En esos momentos de confusión, fueron abatidos por balas de artillería cruzada entre alemanes y rusos, tanto Judka Szarfman como Zelik, aquel padre que había quedado vivo de la familia diezmada al principio en el pantano.

Entonces los tres hermanos corrimos en dirección al frente. Nos empezaron a disparar. Yo cargaba en la espalda una bolsa con alimentos y una olla grande y gruesa. Una bala me alcanzó, pero dio en la olla. Al acercarnos al frente nos topamos con soldados alemanes descansando en la trinchera. Saltamos sobre ellos sin darles tiempo a reaccionar. Escuchamos los gritos en alemán: Got, ¿vas is das? (Dios, qué es esto?) Desde más lejos descargaron una ráfaga de ametralladora que se dirigía a nosotros.

Corrimos una carrera loca hasta llegar al otro lado del bosque, en el que había un campo de trigo donde nos tiramos a descansar para reponernos del agotamiento. Estuvimos allí escondidos entre las espigas hasta muy entrada la noche. A la madrugada, a rastras, a campo traviesa, alcanzamos otro bosque pequeño y nos encaminamos a través de él de nuevo hacia los bosques de Pniewo. Por el camino debíamos atravesar campos minados. Al cruzar la ruta nos topamos con tanques alemanes. Los tres corrimos a gran velocidad entre los tanques, y no nos vieron. Luego nos metimos en el río para alcanzar el bosque de Pniewo. El agua no era muy profunda, nos llegaba hasta el pecho. Llegamos cansados, empapados, y nos reencotramos con varios compañeros de escondite y también con campesinos que habían abandonado su vivienda. También encontramos el cuerpo baleado de Judka Szarfman, al que le dimos sepultura.

Escuchamos los estallidos de cómo los alemanes volaban el puente, lo que quería decir que del otro lado había sólo rusos. Seguimos caminando hacia los pantanos, que estaban en dirección al frente. En el camino Itzjak encontró un saco de hombre. Se lo puso y tiró el suyo que estaba roto y empapado. Fui a mirar oculto entre los árboles si una patrulla que pasaba por el camino lindero al bosque era de rusos o alemanes. ¡Eran rusos! ¡Había llegado nuestra liberación!

Corrimos a su encuentro, pero los soldados rusos nos apuntaron con sus armas, nos ordenaron que pusiéramos las manos en alto, y dispararon al aire. Se acercó un soldado preguntando quiénes éramos. Les explicamos que éramos judíos escondidos en los bosque que habíamos resistido. Nos rodearon, y con fusiles nos llevaban a la Comandatura del frente cuando en la marcha se nos acercó un soldado judío que muy emocionado nos habló en idish y nos dijo que en su largo trayecto era la primera vez que veía judios sobrevivientes. Pararon la marcha, nos hicieron una fogata para secarnos y entrar en calor, nos trajeron frazadas para abrigarnos y comida caliente. Pero luego nos volvieron a llevar con el Oficial de Contraespionaje que nos interrogó duramente y al revisar nuestras ropas encontró un nombre escrito en un papel, en el bolsillo del saco que Itzjak encontró por el camino. Como no supo contestar quién era esa persona, hubo momentos de desconfianza y zozobra. Por fin le hicimos entender que no teníamos la menor idea de quien era esa persona porque habíamos encontrado el saco tirado por el camino.

Aclarada la situación, el general requirió nuestra ayuda para que lo informáramos de la topografía del terreno que debía atravesar con la tropa para liquidar el nido de artillería alemana detrás del río. Nos preguntó si alguno de nosotros se ofrecía a guiar las tropas. Los tres, como uno solo, nos ofrecimos para hacerlo. Al rato el general recibió la comunicación de que la operación iba a hacerse desde el aire, ya que nuestra información acerca pantanos en el medio del bosque, indicaba inconveniente atravesarlo con artillería pesada. Entonces nos quedamos con ellos en el lugar durante una semana, después de la cual nos permitieron ir camino de regreso a casa.

Llegamos a Zambrow habiéndonos encontrado por el camino con una parte del grupo del bosque con el que compartimos tantas penurias. Nadie tenía adónde regresar. Las casas de todos, sabíamos que habían sido ocupadas por cristianos polacos después de la deportación de los judíos al ghetto. Todos juntos nos dirigimos a nuestra casa. Estábamos dispuestos a desalojarla. La encontramos totalmente desocupada, incluso no faltaba ningún mueble, pues ya se había corrido la voz de que los tres hermanos estábamos volviendo. Por temor, los ocupantes abandonaron la casa. Nos instalamos allí todos en ella. Jánkl y yo fuimos a la Comandatura Militar Rusa a pedir armas, aduciendo que las bandas seguían operando y matando judíos. Nos dieron armas.

Establecimos en nuestra casa una especie de "Casa del Pueblo". Comenzaron a llegar sobrevivientes de los escondites, de los bosques y del campo de concentración, y allí los alojábamos. Era una casa muy espaciosa con dos plantas. Los alimentos nos eran proveídos por un Comité de la Comandatura Militar Rusa. Luego de un lugar para dormir, algunos necesitaban ayuda para recuperar los niños pequeños que habían sido entregados a familias polacas. Muchos campesinos venían solos a entregarlos, pero algunos que se habían quedado con niños muy pequeños, los habían criado en el cristianismo y los chicos mismos eran los que se resistían a volver con su familia judía.

Tuve que participar en un caso por el pedido de auxilio de un padre cuya esposa había muerto y él sabía dónde había dejado a su nene, pero el chico no quería saber nada con irse con él, y le gritaba: ¡judío de mierda! , mientras los campesinos lo amenazaban con matarlo si volvía a buscarlo. Fui armado, con un camión, acompañado del padre y algunos policías. Me dio el mismo recibimiento e insultos. La mujer también se resistía a entregarlo. Después de haber ido por las buenas lo llevamos a la fuerza. Se llamaba Stasiek. Ahora su nombre es Natalio Moisesovicz y vive en la Argentina. Fue un placer haber sido invitado a su casamiento en Buenos Aires.

FIN


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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...