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22 de julio de 2009

MIS LÁMPARAS TIFFANY , MENEM Y EL CORRALITO

TRISTEZA - PÉRDIDA DE LA UTILIDAD DE MI DESTREZA

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Durante la época de Menem mi profesión sufrió un tsunami. El modo de hacer anteojos tradicional, y todo el sistema de provisión mayorista clásico se derrumbó. El corte de cristales a mano en el taller de la óptica quedó desactualizado de la noche a la mañana cuando se abrieron las compuertas a la tecnología del primer mundo. Cayeron infinidad de ópticas. Cayeron infinidad de mayoristas. Y llegaron nuevos, improvisados mayoristas, que ofrecían la nueva tecnología solamente a quienes tuvieran el capital para empezar a hacer ópticas de gran cantidad de clientes, generalmente metidas en Obras Sociales, o en relación a entidades como Pami, haciendo arreglos de exclusividad. Individuos con mucho arrojo ex-fabricantes de corpiños, o importadores de relojes o de artículos de bazar, de repente vieron el negocio y se pusieron ópticas tipo supermercado. Los ópticos tradicionales nos vimos avasallados. Solamente unos pocos de aquellos hemos sobrevivido a ese cambio. La cirugía mayor sin anestesia, que le decían.

Llegaron máquinas automáticas que cortan el cristal donde el trabajo humano era indispensable. Y se reemplazó prácticamente el vidrio por el material orgánico, una especie de resina plástica. Todo muy bueno. Pero podría haber sido más gradual el cambio, para darnos tiempo a reconventirnos.

Un día apagué para siempre mi hermosa biseladora de pulir bordes de vidrio. Un día miré mi cajón plagado de recortes de vidrio pensando que nunca más agregaría allí un recorte. Y ahí está todavía el cajón con sus últimos vidrios, sin haberse agregado ni uno más.

Por ser una óptica de clientela, la cantidad de trabajo no permite ni imaginar la compra de una biseladora automática del nuevo material orgánico. Hablamos de decenas de miles de dólares. Pero pronto unos pocos de los clásicos proveedores sobrevivientes, compraron la nueva maquinaria y nos ofrecen hoy el servicio de lo que se llama el calibrado del anteojo.

Ya no trabajo más en mi taller. Todo lo hace una máquina en el taller del laboratorio que trabaja para mí.

Antes de todo ésto, yo había cortado vidrio todos los días de mi vida. Mi mano tenía una destreza de la cual estaba orgullosa. Realmente para mí fue un gran sufrimiento que la destreza acumulada en décadas, de la noche a la mañana no tuviera ya la más mínima importancia. Algo parecido a la tristeza del relojero cuando se dejaron de vender los relojes a cuerda y todo el mundo empezó a comprar los electrónicos.

DESESPERACIÓN- EL FINAL DE LA ESTAFA NEOLIBERAL

Mi madre se murió en 1999 y dos propiedades quedaron en sucesión para repartir entre 3 hermanos. La sucesión se terminó en noviembre del 2001, y la venta de una de las propiedades se efectuó en la escribanía del Banco Nación sucursal Plaza de Mayo, precisamente el 20 de diciembre del 2001, en el mismo momento que arreciaba la represión en la Plaza de Mayo, cinco pisos más abajo de dónde yo estaba.

Eran las 13 horas del famoso 20 de diciembre, día posterior a la fatídica noche del 19. Se cerró el Banco decían en la Escribanía, y los gases lacrimógenos podían olerse desde las ventanas abiertas, por lo que se cerraron. Habíamos pedido a la Escribana que nos hiciera cheques por separado a los herederos, para depositarlos cada uno en su cuenta, que habíamos abierto para tal fin en el mismo Banco, como nos había indicado la Escribana. Pero la sopresa fue que el comprador trajo un cheque por el total y no había nada que hacer. El cheque se lo dió el Banco Central que curiosamente en esas locas circunstancias había sido capaz de otorgar un crédito a la secretaria de la Escribana. Cosas de no creer.

Depositalo en tu cuenta dijeron mis hermanos, y nos hacés una transferencia. Ningún problema para mí. Pero al bajar tomamos conciencia de que se había cerrado el Banco. Llevate vos el cheque me dijeron y cuando se abra de nuevo lo venís a depostiar.

Yo salí de ahí temblando, con un cheque por el total metido en mi corpiño. Ni me acuerdo cómo atravesé ese infierno de gases acumulados en los pasillos del Banco. Bajamos por las escaleras con las narices tapadas. Y me fui viendo el desastre de caballos sobre la gente en la Plaza. Y yo con el cheque en el corpiño.

Los Bancos estaban cerrados y parecía el fin del mundo. Todos los días salían resoluciones del Banco Central. El primer día que se abrió el Banco Nación fui corriendo a depositar el cheque, y me enteré de que me habían dado un cheque "cancelatorio" del Banco Central que debìa ser depositado por intermedio de una operatoria especial, y que debía ser en ese día porque al día siguiente caducaba. Me volví loca para conseguir depositarlo y por fin lo logré. Pero no pude hacer la transferencia porque se prohibió esa operación. Nadie podía transferir nada de su cuenta a otra cuenta.

Todos creíamos que la plata no la veíamos más. Se devaluó el peso a la tercera parte. No sabíamos si lo que teníamos eran dólares o pesos. Los resúmenes venían sin indicar la moneda en la que estaban. Cada rato teníamos que concurrir para efectuar el cambio de operatoria sobre el dinero depositado, que se pasaba a Bonos, que a lo que teníamos había que sumarle el CER. Como la cuenta estaba a mi nombre, todo lo tenía que hacer yo. Me pasé una vez diez horas en la cola del Banco. Ese día cuando me tocaba a mí el Banco se quedó sin sistema, y casi le salto al cuello al empleado, que al verme tan loca hizo las cosas a mano.

No quiero seguir con este cuento porque me agota sólo contarlo. Quiero decirles que mi estado de ánimo ameritaba una profunda depresión. Mi padre trabajó toda la vida como un esclavo para comprar su departamento y el local de comercio donde trabajó medio siglo. Ya sabrán que le mataron a toda su familia primera en la guerra, que no se dio permiso para descansar y sólo trabajaba. Que cuando yo le decía papà no trabajes los domingos, él me decía: tonta, estoy trabajando para vos, para que tengas algo cuando yo no esté más. Y veía esa plata en el corralito y me imaginaba cada ojalillo que mi padre puso en cada toldo de lona con su transpiración y el sueño de dejar algo para sus hijos. Y me moría de rabia por la falta de respeto de los Bancos del Primer Mundo, de los Capitales de las Empresas Multinacionales que un día decidieron burlarse de mi papá, y hacer añicos sus horas y horas de trabajo sin descanso.

Pero no me permití deprimirme. La depresión era una vieja conocida mía. Decidí poner energía en otras cosas. Internet, las páginas Web. Y aguantar en la óptica con la migaja de dinero que conseguía rescatar cada día para sobrevivir, cuando no había circulante y quebraban todos los días otros mayoristas de òptica que desaparecerían para siempre, como Raymond SA y Talleres Kruk.

DESCUBRO LAS LÁMPARAS TIFFANY- REVALÚO MI DESTREZA

Ir a tomar un café al Tortoni, en medio de ese temporal económico y político, era un paseo que me daba con mi marido. Allí descubrí un día las lámparas Tiffany. Cuando las ví me enamoré. Es así, las lámparas Tiffany seducen a algunas personas, hasta dejarlas en estado hipnótico.

El día que las ví por primera vez, me acerqué, las estudié y ví que yo podía. Simplemente podía hacerlas porque nadie me ganaba a mí en el corte de vidrio. Una mano que trabajó por décadas en el corte de vidrio para anteojos, se reencontraba con la utilidad perdida. Las volví a ver varias veces. Iba al Tortoni sólo para verlas. Y cada vez me enamoraban más. Vì el cartel de la persona que hacía la exposición, que ofrecía un curso en su taller. Tomé el telèfono y la llamé.

Hacer esas lámparas era para mí el sueño mayor, utilizar mi destreza en desuso y encarar un proyecto emocionante, para contrarrestar el desastre que estábamos viviendo todos los argentinos, cada uno con su particularidad.

Pero no fue nada fácil. Por suerte para mí. Porque las dificultades hicieron el camino mucho más interesante de lo que esperaba.

Un mundo nuevo se abrió para mí, inosospechado, del que eran portagonistas una pareja de alemanes, los Grotepass, que viven en Essen, un japonés, Ishiro Tachiro, que vive en Toyota y un norteamericano, Colin Hansford, que vive en Nueva York.

Vayan mirando mi página que va a desaparecer en octubre. Vean las páginas de mis amigos. Quédense absortos como yo lo hice un día, o tal vez indiferentes, según como sean sus naturalezas respecto a ser seducidos o no por las lámparas Tiffany.

Eva Row, Al modo de Tiffany

Dr Grotepass Studios, Tiffany Lamps

Colin Hansford, Leadedlamps

Ishiro Tachiro, Tashiro stained and leaded glass Studio

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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...