EULOGIA Y EDUVIGES COMENTAN UN CHISME EN EL VESTÍBULO DE SU CASA
- Eulogia? - Dice Eduviges llamando a su hermana tapándose la boca como para contar una cosa no permitida, algo pícara, mientras recoge la falda de su vestido para sentarse en la silla del juego Savonarola.
-Sí, Eduviges- Dice Eulogia, sin sacar la vista de su labor de bordado en punto cruz, sentada en el vestíbulo por donde entra la suve luz del sol atrevasando los colores del vitraux, en la casona de la Avenida Callao.
-Ay Eulogia, ardo en deseos de contarte...- dice Eduviges, y se ríe con esa risita socarrona que tan bien queda en los salones.
-Bueno, contame de una vez, querés- dice Eulogia, dejando de mirar la labor para mirar a su hermana con curiosidad insoportable.
-¡No sabés lo que hizo Monseñor, Eulogia!- exclama Eduviges, llevando la voz hacia el gallito que todos festejan cuando Eduviges se pone nerviosa.
-Contame, qué hizo esta vez Monseñor- dice con voz grave Eulogia, que mira atentamente a su hermana.
-¿Te acordás de la familia esa llena de plata pero que son Socialistas, del partido de ese jovencito indecente con bigotes enormes y mujeriego, Alfredo Palacios? ¿Esos que Monseñor dice que son el demonio? ¿Cómo se llamaban? Los Ibarravia Bengoelechea- dice Eduviges.
-Sí, me acuerdo, que papá decía todo el tiempo: Socialistas, ché, socialistas...!!!- ¿Qué les hizo Monseñor? Contame que no puedo aguantar más la incógnita ! -dice Eulogia.
Bueno, resulta que Don Benito Ibarravia Bengoelechea fue internado de urgencia ayer domingo por una neumonía. ¡Y Monseñor le mandó un sacerdote con el pretexto de darle la "unción de los enfermos", nos dijo en la Iglesia, todo serio, que rogando a Dios que el cura tenga la suerte de poder darle la Extrema Unción, porque estaba seguro que Dios se iba a llevar a ese demonio y quería que la Iglesia estuviera presente cuando ese castigo ejemplar ocurriera.
-Eso es muy serio Eduviges, no sé de qué te reís- dice Eulogia.
- Lo que pasa es que eso dice Monseñor para disfrazar su envío de color religioso, pero lo escuché reirse detrás de una columna dicéndole al cura cuando volvió echado por la familia y con Don Benito sano y salvo:
¿Y? ¿Te echaron? Buenísimo. Le jugué una apuesta a mi amigo el Gral Roca que yo también sé tratar a los ateos como él trata a los indios. Mirá si Roca les iba a pedir permiso a los salvajes para mandarles el Ejército de la Patria y pasarlos a deguello. Cómo nos vamos a reir con Roca pensando en la cara que habrá puesto la Señora de Don Benito cuando vio venir al Cura sin haberlo llamado.
-Ay Eduviges, qué cosas urde este Monseñor!!!, parece una criatura con sus picardías...-dice Eulogia.
- Eulogia? - Dice Eduviges llamando a su hermana tapándose la boca como para contar una cosa no permitida, algo pícara, mientras recoge la falda de su vestido para sentarse en la silla del juego Savonarola.-Sí, Eduviges- Dice Eulogia, sin sacar la vista de su labor de bordado en punto cruz, sentada en el vestíbulo por donde entra la suve luz del sol atrevasando los colores del vitraux, en la casona de la Avenida Callao.
-Ay Eulogia, ardo en deseos de contarte...- dice Eduviges, y se ríe con esa risita socarrona que tan bien queda en los salones.
-Bueno, contame de una vez, querés- dice Eulogia, dejando de mirar la labor para mirar a su hermana con curiosidad insoportable.
-¡No sabés lo que hizo Monseñor, Eulogia!- exclama Eduviges, llevando la voz hacia el gallito que todos festejan cuando Eduviges se pone nerviosa.
-Contame, qué hizo esta vez Monseñor- dice con voz grave Eulogia, que mira atentamente a su hermana.
-¿Te acordás de la familia esa llena de plata pero que son Socialistas, del partido de ese jovencito indecente con bigotes enormes y mujeriego, Alfredo Palacios? ¿Esos que Monseñor dice que son el demonio? ¿Cómo se llamaban? Los Ibarravia Bengoelechea- dice Eduviges.
-Sí, me acuerdo, que papá decía todo el tiempo: Socialistas, ché, socialistas...!!!- ¿Qué les hizo Monseñor? Contame que no puedo aguantar más la incógnita ! -dice Eulogia.
Bueno, resulta que Don Benito Ibarravia Bengoelechea fue internado de urgencia ayer domingo por una neumonía. ¡Y Monseñor le mandó un sacerdote con el pretexto de darle la "unción de los enfermos", nos dijo en la Iglesia, todo serio, que rogando a Dios que el cura tenga la suerte de poder darle la Extrema Unción, porque estaba seguro que Dios se iba a llevar a ese demonio y quería que la Iglesia estuviera presente cuando ese castigo ejemplar ocurriera.
-Eso es muy serio Eduviges, no sé de qué te reís- dice Eulogia.
- Lo que pasa es que eso dice Monseñor para disfrazar su envío de color religioso, pero lo escuché reirse detrás de una columna dicéndole al cura cuando volvió echado por la familia y con Don Benito sano y salvo:
¿Y? ¿Te echaron? Buenísimo. Le jugué una apuesta a mi amigo el Gral Roca que yo también sé tratar a los ateos como él trata a los indios. Mirá si Roca les iba a pedir permiso a los salvajes para mandarles el Ejército de la Patria y pasarlos a deguello. Cómo nos vamos a reir con Roca pensando en la cara que habrá puesto la Señora de Don Benito cuando vio venir al Cura sin haberlo llamado.
-Ay Eduviges, qué cosas urde este Monseñor!!!, parece una criatura con sus picardías...-dice Eulogia.
































