Lugo le hizo un hijo a su sirvienta; cuando subió al poder inmediatamente aparecieron acusaciones de otras mujeres, enviadas por la reacción, de hacerles un hijo: ahora que llegó el momento de tomarles el ADN para comprobar la paternidad de Lugo, todas retiraron la demanda. Era una mentira.
Clinton se hizo hacer sexo oral por la Lewinsky y le “mintió” a la población jurando que no había tenido sexo con ella. La reacción le preparó la celada para destituírlo.
Lugo y Clinton son hijos de puta: uno por no reconocer a su hijo, el otro por ser un imbécil como cualquiera.
¿De qué lado nos ponemos cuando la que media esos asuntos es la reacción política?
Nos ponemos del lado de Lugo. Nos ponemos del lado de Clinton.
































