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27 de septiembre de 2013

La ortografía y las buenas personas, o la ruleta de la vida.



El padre de mi hijo buscaba secretaria para la inmobiliaria, después de haber despedido a dos, una tras otra, habiendo errado la elección. A la primera la eligió por ser la más linda de las postulantes. A la segunda, curado de espanto, la eligió porque le pareció la más necesitada de trabajo. Desahuciado, me pidió que yo eligiera la próxima.

Me guié por mis convicciones autogestionarias y sui generis. Para mí, alguien que domina la ortografía, me habla de muchas condiciones positivas aledañas. Así que redacté un texto con muchas faltas de ortografía nada obvias. En la entrevista le explicaba a las postulantes de qué se trataba la prueba de capacidad: subrayar la palabra con falta de ortografía y al pie del texto escribirla con la ortografía correcta.

Todas menos una, entendiendo la consigna, procedieron sin mediación a cumplir la prueba. Una sola de ellas me miró fijo a los ojos, antes de comenzar, como diciendo " y esta, de qué se las da ". Me gustó esa mirada firme, inquisidora, digna. Fue precisamente la única que señaló todos los errores. Y la elegí.

Ella fue una secretaria extraordinaria. Estuvo casi seis años en su puesto. Y no siguió porque se tuvo que cerrar la oficina por la hiperinflación. No tengo palabras en el recuerdo de esa chica, que acompañó a su jefe a veces como una hija, a veces como una amiga, a veces como una madre.

Cuando se cerró la oficina ella estaba embarazada, y las deudas nos tapaban la cabeza. Le correspondía una indemnización, pero ella se ofreció a que le diéramos todo lo que teníamos guardado de nuestro hijo, a cambio. El moisés, el cochecito de bebé, la silla de comer, la bañadera, el baby seat, y montones de juguetes y ropa, cosas que yo guardaba en una baulera. Se lo dimos con todo gusto. No hubo una firma. No hubo nunca más un reclamo. Sólo una llamada de condolencias, sentida, auténtica, cuando seis años más tarde el padre de mi hijo murió, tan tempranamente.

Se llamaba Silvia. Era de González Cháves.


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16 de septiembre de 2013

Las veinte verdades kirchneristas, o sea, peronistas. Vos dirás.

1) La verdadera democracia es aquella donde el gobierno defiende el interés de todos, y ampara a los desfavorecidos.

2) El kirchnerismo es popular. Cualquier círculo político que ponga en riesgo los intereses populares no es kirchnerista.

3) El kirchnerista milita a favor del pueblo. El que milita a favor de la oligarquía o minorías asociadas, no es kirchnerista.

4) No existe para el kirchnerismo más que una sola clase de hombre y mujer, los que son solidarios.

5) En la nueva Argentina el trabajo es un derecho que hay que proteger, fomentar y subsidiar en caso de que falte, con paritarias, con asignaciones individuales, subsidios al transporte, al gas y a la electricidad, la educación y la salud.

6) Para un kirchnerista no debe haber nada mejor que pleno empleo y un salario mínimo digno.

7) Un kirchnerista debe pensar que ningún argentino debe conformarse con ser menos de lo que su propia dignidad le indica, y que no debe avanzar por encima de lo que comprometa la dignidad popular.

8) En la acción politica, por encima de todo, está la justicia de la leyes. Ley injusta, ley derogada. Ley ausente, ley sancionada. A cada necesidad, un derecho.

9) La política no es para el kirchnerismo un fin, sino una herramienta transformadora para bien del Pueblo y la continuidad de la Nación.

10) Los dos brazos del kirchnerismo son la Justicia Social a través del Derecho y la Justicia Social a través de la acción directa del Estado en amparo de las carencias.

11) El kirchnerismo aspira a una unidad nacional en torno a la independencia económica, política y cultural, lo que incluye la diversidad de intereses al servicio de la Nación, y las diversidades de intereses que no comprometen el destino común.

12) En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños, los viejos y los minusválidos de toda especie.

13) Un gobierno sin proyecto y sin modelo es un barco a la deriva. Por eso el kirchnerismo tiene un proyecto y un modelo. El proyecto es crecimiento con inclusión y el modelo es de favorecimiento al mercado interno mediante el consumo de las mayorías, aún a costa de la inflación. Entendiendo a la inflación actual como la producida por la demanda sostenida, y la negación de los sectores capitalistas a invertir en el país prefiriendo aumentar los precios en lugar de aumentar la oferta, especulando históricamente con ganacias sin esfuerzos, en espera de una devaluación por efecto del alza de los precios que ellos mismos producen.

14) El kirchnerismo se basa en una filosofía de vida fundada en la solidaridad, en el reconocimiento del otro, incluyendo la diversidad.

15) Como doctrina política, el kirchnerismo quita del aislamiento al individuo y lo conecta con la nacionalidad, la Historia, y el destino común de la Nación.

16) Como doctrina económica, el kirchnerismo planifica la economía desde el Estado liberando el mercado a la oferta y la demanda, para favorecerlo en lugar de asfixiarlo, con el objeto de ponerlo al servicio de la creación de trabajo rechazando la doctrina que prioriza la renta contra la distribución de la riqueza.

17) Como doctrina social, el kirchnerismo realiza la Justicia Social: aporta a cada uno según su necesidad, exige aportes de cada uno según su capacidad.

18) El kirchnerismo afirma que la Justicia Social es imposible de concretar sin la soberanía politica fruto de la independencia económica.

19) Constituímos un gobierno obstinado en resistir las presiones internas y externas que lo subordinan a un poder extra institucional interno o exterior, que atenta contra la solidez de la Democracia y la confianza en la fortaleza de la organización nacional.

20) En la política, lo mejor que tenemos son los Derechos Humanos.

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El ejercicio es comparar con "Las veinte verdades peronistas". Te aconsejo comparar una por una, para ver si te parece bien. Acá tenés un link para tenerlas abiertas mientras leés: http://bit.ly/197eob1


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11 de septiembre de 2013

Señorita Rosita, las chicas se portaron muy bien.




No se puede entender mi relación con Rosita, sin decir que mi madre no era típica sino extraña e incomprensible. Más que nada a mis 6 años de edad. ¿Qué podía entender yo de cómo era mi madre?

Efectivamente, la carencia de amor de madre me llevó a llenar ese vacío con la escuela, con las maestras, y por encima de todo, con Rosita. La cosa empezó el mismo primer día de clase, de primer grado inferior.

Soy la primera hija de un matrimonio inmigrante. Nadie me supo explicar qué cosa era la escuela. Mi papá me dijo que me iban a enseñar a escribir. Yo leer ya sabía. No tuve hermanos mayores sino menores, no tuve ni un hermano mayor que me hubiera explicado  cómo funciona la escuela. El primer día de clase, fui hacia lo desconocido.

Estaba confundida, absolutamente confundida y en pánico. No había ido ni al Jardín de Infantes. Nunca había escuchado la palabra "recreo" ni la palabra "aula". No sabía por qué tocó una campana y todos los chicos se paraban de sus asientos y se iban del aula.

Me habían dado una valija y la orden de cuidarla. Cuando tocó la campana y los chicos se levantaron de los asientos para ir al patio, escuché la palabra "recreo" por primera vez en mi vida. Sin entender adónde se están yendo los chicos. Me levanté yo también, copiando a los demás, y tomé mi valija. La misma valija de cuero que llevé hasta finalizar el secundario.

Rosita, la maestra de sexto grado, me observó paralizada en el patio con la valija. Años más tarde me contó que yo parecía muerta de miedo, tan chiquita y tan flaquita con una valija tan enorme. Claro, llevaba ya unos años de un padecimiento alimentario, y siempre fui más pequeña que los chicos de mi edad.

Tenía el aspecto nórdico, con las pestañas, las cejas y el pelo rubio casi blanco. Y Rosita me contó que la asombró que tenía tan abiertos los ojos celestes que se me salían de las órbitas. Se me acercó. Yo lo recuerdo, como una película. Nunca había visto una mujer tan alta. Ví una silueta enfundada en un delantal blanco que no terminaba nunca y elevé los ojos para mirarle la cara, entonces ella se agachó para hablarme. Me preguntó ¿dónde vas con esa valija? Me asusté, pensando que había hecho algo que no correspondía. Entonces me dijo "todavía no te vas a tu casa, estamos en el recreo, cuando toque la campana vas a tener que volver a clase, y después vienen más recreos. Ahora andá a dejar la valija en tu asiento y volvé que yo te espero acá".

Ese momento se me quedó incrustado en el alma y no se fue nunca. La alegría de haber recibido la visita de un ángel, o de un hada maravillosa, sonriente y bondadosa, me hizo correr para dejar la valija y volver rápido con la promesa de que ella me estaría esperando. Jamás nadie se había dirigido a mí en ese tono cariñoso. Ese fue el día de mi debut en el amor.

Volví y ella me dio la mano. De la mano me fue paseando por la escuela, mostrándome dónde estaba el baño, el aula de su grado, diciéndo que cuando quisiera la fuera a buscar. Y sonó la campana. Y me volví a clase. Y volvió a sonar la campana del siguiente recreo. Y yo fui directo a buscar a la señorita Rosita. No había otra cosa que me interesara en el mundo, más que volver a verla. Me acerqué al aula y miré para adentro. Estaban las puertas de vidrio cerradas. La señorita Rosita seguía dando clase y las chicas estaban sentadas escribiendo.

Rosita me vio y me abrió la puerta. Me dijo que pasara, que me sentara al lado suyo en el escritorio y me dio un libro con texto y figuras para mirar. Yo sabía leer ya, aunque no sabía escribir. Me impresionó la primera letra de ese libro. Era una mayúscula gótica colosal enrevesada con tallos y hojas. Jamás había tenido un libro en mis manos. En mi casa no había ninguno. Y en los diarios que compraba mi papá no había visto una letra como esa.

Al siguiente recreo volví a buscar a Rosita, que me tuvo de la mano todo el tiempo. Y yo feliz de estreno con mi adquisición amorosa. Y las cosas siguieron así. Todo el año. Me fui soltando un poco para jugar con las chicas. Pero mi mayor atracción era estar con la señorita Rosita, que me recibía con los brazos abiertos de cariño.

Rosita solía dar clase dos horas seguidas sin salir al recreo. Allí estaba yo detrás del vidrio, y luego sentada en su escritorio, ya sabiendo escribir, copiando lecturas de un libro en un papel, mientras Rosita daba la clase.

Uno de estos recreos, Rosita necesitó ir a la Dirección y dejó a las alumnas con tarea. Entonces me dijo así: cuando suene la campana te vas a tu aula, pero cuidame a las chicas mientras estés acá, y dejame escrito en un papel cómo se portaron. Cuando tocó la campana, escribí en un papel lo siguiente: Señorita Rosita, las chicas se portaron muy bien.

Y esto se repitió. Y se repitió. Y cada vez que yo iba a sentarme con Rosita en su escritorio, ella me dejaba encargada de cuidar a las chicas y de dejarle una nota escribiendo cómo se portaron. Y yo siempre escribía: Señorita Rosita: las chicas se portaron muy bien.

Cada año que pasaba mi amor por Rosita era el mismo, y también el de ella. Ya no iba tanto, pero de vez en cuando la visitaba, y en los recreos de vez en cuando nos dábamos un abrazo y un beso. Cada año que terminaba, era una despedida hasta el año que viene. Y Rosita me saludaba diciendo: falta un año menos para que yo sea tu maestra.

Y así hice mi primaria esperando el sexto grado. Cuando terminé quinto, Rosita se despidió con un "el año que viene soy tu maestra". Y así me fui contenta ese verano. Pero tuve una sorpresa enorme e inesperada. Le había contado a mi mamá de Rosita. Ella sabía de mi esperanza de tenerla de maestra en sexto grado. Ella lo sabía. Sabía que era mi ilusión. Entonces decidió que esa relación con Rosita era inconveniente, que yo iba a recibir favoritismo y que por lo tanto me cambiaría de turno para que no la tuviera a Rosita de maestra.

De turno mañana me pasaron a turno tarde. Y pensé que no la vería más. El primer día de sexto grado entré al colegio de tarde con tristeza. Pero ella me estaba esperando. Se había quedado sólo para verme. Me preguntó por qué me había cambiado de turno. No supe explicarlo y me quedé callada. El corazón se me partía en dos, pero no pude emitir palabra, tanto era mi desconcierto y dolor. Me dijo que se había quedado porque me había preparado un regalito. Me entregó un sobre, me dio un beso y se fue para siempre.

Dentro del sobre, había montones de papelitos escritos por mi puño y letra con la misma leyenda: Señorita Rosita: las chicas se portaron muy bien.

Si conocés una señorita Rosita, por esas casualidades -ya debe ser mayor de 75 años pero menor de 80- que fue maestra del año 54 al 60 en la escuela Nº18 Distrito Escolar 14, decile que nunca la olvidé y que cada año la recuerdo íntimamente, para el Día del Maestro. Decile que me perdone, que no supe defenderme, que me llamaban "Evita".


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3 de septiembre de 2013

Lo que está en discusión es si se aplica la doctrina Tenembaum-Lanata, dice Verbitsky

En el programa de radio de María Odonnell por Radio Continental, Verbitsky presenta su libro donde propone crear una comisión de investigación de cómplices económicos de la dictadura. Pero además, y eso es lo más jugoso, se produce un intercambio entre María Odonnell y Verbitsky en atención a las críticas que ella le hace al gobierno y que Verbitsky revierte con inteligencia, fortaleza de criterio y argumentos impecables. Vale la pena escuchar todo. Sobre todo la frase "Acá lo que estamos hablando es si se aplica o no se aplica la doctrina Tenembaum-Lanata, eso es lo que está en discusión".

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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...