Dice que fue bendecido con una popularidad que trata de utilizar para influir en el conflicto israelí palestino, y eso habla de una persona comprometida como hay pocas, que en lugar de disfrutar de su éxito enorme, sin importarle nada más, se pone a pelear por la verdad, se expone al desprecio de los israelíes, y gasta su tiempo de ocio y descanso merecido a tanto trabajo de tanta envergadura artística, a la causa de la verdad y la paz.
Hay pocas personas en este mundo como Daniel Barenboim. Muy pocas.Tengan paciencia, habla en un italiano muy claro, casi argentino, dice cosas muy interesantes, imperdibles, como que la guerra de los seis días lo cambió todo, que comenzaron allí las primeras fortunas israelíes, que entró la mano de obra palestina barata a trabajar a Israel, que todo cambió, y habla de la influencia norteamericana.
Es un orgullo, es una gema del pueblo judío, que sobrevive como una flor en el fango de la chatura general, es una pequeña muestra supérstite, de la antigua dignidad, del antiguo compromiso de tantos judíos que nos hicieron creer que nuestra condición iba a ser siempre la misma, pero no.
































