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FRANCO MACRI (SOCMA) Y LUIS PAGANI (ARCOR): DUEÑOS EN UN MUNDO DE GERENTES

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FRANCO MACRI (SOCMA) Y LUIS PAGANI (ARCOR): DUEÑOS EN UN MUNDO DE GERENTES Los secretos de dos empresas nacionales
Mantienen el control de sus grupos cuando casi todos venden sus empresas. Macri y Pagani construyeron imperios con estigma de familia.


por DARIO DATRI Y SILVIA NAISHTAT

De su infancia y la Guerra Franco Macri tiene grabada la imagen de su padre, Giorgio, repartiendo entre siete hijos y sobrinos un misero pedazo de queso comprado en los mercados clandestinos de la Roma ocupada por los nazis. Luis Pagani, en cambio, vivió su niñez al reparo de un imperio que su padre, Fulvio, construyó desde mediados de siglo en Córdoba, vendiendo caramelos hasta en los días de su luna de miel.

Macri no nació en un hogar humilde, pero conoció la guerra y el racionamiento. Pagani estudió en el aristocrático colegio de varones La Salle, pero escuchó desde pequeño las historias del sacrificio de su padre y sus tíos, que llegaron de San Vito, una pequeña aldea en la región italiana del Friuli, para hacer la América. Los dos recibieron de sus padres un mandato devenido en obsesión por el trabajo y un sentido de los negocios a la italiana: con sacrificio, pero contra viento y marea. Cueste lo que cueste.

Macri y Pagani son hoy dos de los pocos grandes nacionales, controlan imperios con apetito de expansión internacional y repelen a capa y espada la competencia de gigantes extranjeros, que miran con codicia las porciones de mercado de empresas como Arcor y el Correo.

Lo que sigue es la historia íntima de la construcción de esas dos mega-holdings industriales y de servicios. Corporaciones que tienen en común el peso de la tradición familiar, la capacidad de haberse adaptado a tiempos políticos y económicos siempre cambiantes y el perfil de hombres de negocios hiperprácticos, que aún no terminan de entender los cambios forzados que impuso la apertura de la economía al escenario de los negocios. Lo que sigue es la historia de dos dueños en un mundo de gerentes.

Dos potencias se saludan.

Luis Pagani no cuenta con el carnet ni las costumbres de los únicos cuatro millonarios argentinos que ingresaron al club de Forbes. Ellos son Gregorio Perez Companc, Amalita Fortabat, Eduardo Eurnekian y Franco Macri, que figuran en ese jet set de los 40 elegidos por la revista norteamericana como los más ricos de América latina. En su vestimenta sólo hay dos discretas señales de la fortuna que posee, un cartier de plata y un par de gemelos de oro. Algo excedido en peso, su traje recuerda al de los colegios secundarios: azul oscuro con camisa blanca. Eso sí, las corbatas, que le suelen regalar sus amigos o que él mismo elige en los free shops, rompen la monocromía. Luis tampoco está entre los diez que más pagan impuesto a la riqueza. Es que el secreto de Arcor es reinvertir lo que ganamos en la empresa, y eso implica que vivimos como familias de clase medida, dice. 


Hoy son la excepción a la regla: Arcor es la única alimenticia de las grandes en manos de una familia argentina. Arroyito es el núcleo productivo de Arcor que se fue extendiendo hacia toda Latinoamérica y ya es el principal productor de caramelos del mundo, el número uno en exportaciones de dulces desde Brasil. Su crecimiento fue vertiginoso: hoy facturan el doble de lo que vendían hace cinco años.

Franco Macri es la antítesis, y no solo porque factura la mitad que cinco años atrás. Viste trajes carísimos, cultiva un perfil estratosférico y figura en quinto lugar entre los que más impuestos a la riqueza pagan en la Argentina. Y, sobre todo, es el más político de los empresarios argentinos, un lobbista full time de los intereses de su conglomerado de empresas. Pero aunque Macri es tan dueño como Pagani de su imperio de 2.500 millones de dólares anuales, en los últimos 10 años puso en marcha una estrategia radicalmente opuesta a la de Arcor. En lugar de concentrarse en un core, Macri asumió la derrota de haber perdido el control de Fiat diversificando su holding en rubros tan diferentes como las autopistas, los alimentos, el correo y la informática. De esa forma, y empujado por el creciente peso de la ventas de SOCMA (Sociedades Macri) en Brasil, la holding está recuperando el terreno perdido en facturación y en peso específico de las empresas.

Los rastros de la infancia.

León Tolstoi escribió que el lugar donde se nace se lo lleva siempre en la suela de los zapatos y eso se cumple en el caso de Luis Pagani: conserva su tonada cordobesa y los gustos de su natal Arroyito, un pueblo de Córdoba partido al medio por una ruta y por los hitos de la historia familiar de los dueños de Arcor: la iglesia donde se casó Fulvio, la panadería del Nono, el modesto chalet donde nació Luis, el hotel que reune a la familia todas las Pascuas y Navidades y la inmensa fábrica de Arcor.

En una larga entrevista con Clarín, Pagani confesó que viendo el final de Rescatando al Soldado Ryan, el film de Spielberg, de repente se topó con su propia historia. Fue en la escena en la que el capitán moribundo le pide al soldado Ryan que se merezca el esfuerzo del batallón que dió su vida por rescatarlo. Merézcaselo, invente algo, implora el capitán al filo de la muerte. Luis, de familia italiana y el mayor de sus seis hermanos, fue el elegido entre cuatro varones y dos mujeres para heredar la empresa que construyó Fulvio, su padre muerto en un accidente automovilístico el 28 de diciembre de 1990. Pagani dice que siempre sintió un mandato parecido al de Ryan: ­Merézcaselo!.

Cuando Clarín le preguntó por su padre, Pagani simplemente lloró: El luchó por esta transformación de la Argentina y no la pudo ver, cuenta, haciendo hincapié en lo que ya se conoce. Fulvio Pagani fue el descubridor de Domingo Cavallo y junto con el industrial cordobés, Piero Astori, apostaron a otro modelo económico en la figura del ahora ex ministro de Economía. Cuando se mató el fundador de Arcor, faltaban tres meses para que se pusiera en marcha el plan de convertibilidad.

Franco Macri llegó de Italia a la Argentina con la memoria ya llena de recuerdos. La guerra, el divorcio que lo separó de su madre, el traje fascista que le ponía su abuelo materno todos los sábados, los delirios literarios y políticos de su padre (un socialista), el viaje a América de su progenitor y la pelea por la tenencia de los tres chicos, Franco, Pía y Tonino.

Esa pelea la ganó el padre, que pudo recibir en Argentina a sus tres hijos. Pero Franco reconoce como herencia perdurable aquello que llevó a don Giorgio primero a viajar por Africa como ingeniero y luego a Buenos Aires: la ambición, aunque le costara el fin de la familia. Tuve enseñanzas muy profundas de mi padre, porque él me enseñó, desde que yo tenía una pequeñísima empresa constructora, a tener un plan de cuentas contable igual al que podía tener una multinacional. Me enseñó claramente la obligación y la necesidad de cumplir con los impuestos, con las leyes, con las normas éticas, dijo Macri a Clarín en una entrevista en donde habló del poder, de Cavallo, de las privatizaciones y de la historia de su imperio.

Pero más allá de los legados, desde su primer día en Buenos Aires, el 6 de enero de 1949, Franco Macri trabajó sin contactos con su padre. Macri rindió libre las materias del Nacional Buenos Aires y reingresó a la carrera de Ingeniería que había abandonado al dejar Italia, pero nunca terminó. El mismo mes de su arribo, comenzó a trabajar en la compañía italiana SADOP (Sociedad Anónima de Obras Públicas), de los hermanos Scallera, los mismos que manejaban Scallera Films.

-Llegué un jueves a Buenos Aires y el lunes ya estaba trabajando en una obra de SADOP en Ciudad Evita, en Ezeiza, recuerda Macri. No se si me propuse ser un hombre de éxito, pero hubo un momento en que yo tuve que decidir si seguía la vida menos sacrificada de estudiante o si me dedicaba intensamente a la vida de trabajo, y opté claramente por el trabajo.

Luis Pagani, en cambio, se preparó desde niño para seguir los pasos de su padre. Dice ser disciplinado (y lo parece), una costumbre que empezó temprano, a los 10 años, cuando entró como pupilo al La Salle, el colegio superexclusivo de la ciudad de Córdoba que lo alejó 130 kilómetros de su Arroyito natal. Pero por ser el primogenito, don Fulvio se tomó el trabajo de no hacerle las cosas tan sencillas a Luis Pagani. El ahora presidente de Arcor todavía recuerda la continua negativa de su padre a darle dinero para salir en las noches veraniegas de La Falda, adonde la familia Pagani pasaba sus vacaciones. En esos años de adolescencia, Luis resolvió el problema poniendo un kioskito de golosinas en una de las calles de la ciudad serrana.

A los 24, Luis Pagani se recibió de contador público en la Universidad Nacional de Córdoba. A los 26 años, en el 83, Luis se casó con María Eugenia, abogada y escribana cordobesa, que desde el día de su boda no ejerció más la profesión. Recién casados, partieron a Nueva York para comenzar el entrenamiento del mayor de los Pagani como futuro manager de la empresa. En la liberal Universidad de Nueva York cursó un master en marketing y luego regresó a Córdoba. Con la muerte de su padre se instaló en Buenos Aires en 1991.

La familia en la empresa

Aún después de la irrupción de consultoras internacionales como McKinsey, que les aconsejaron profesionalizar el management de sus grupos, Macri y Pagani mantuvieron en sus empresas el estigma de lo familiar. Un sello de sangre que está presente desde el primer día.

Pagani dice que no hay que sorprenderse, que casi todas las grandes compañías de golosinas son empresas familiares, como Mars, Cadbury o Ferrero. En Arcor trabajan con los métodos japoneses de calidad total y la idea es que cada operario sea su propio gerente, pero Pagani aclara: Siempre bajo la cultura de una empresa familiar. Esto es: nos conocemos, sabemos cuáles son los problemas de la gente y nos ayudamos.

Apoyado en su estrategia de pinzas: la conquista de América latina y la defensa de su clientela en la Argentina, Pagani cree que lo que fue inevitable para otras alimenticias familiares como Terrabusi, Bagley o Stani no lo es para ellos. Lejos de vender la empresa sus dueños tienen en cartera la compra otras firmas. Hace un año entraron por la puerta grande a América latina con la adquisición de la chilena Dos en Uno, con filiales en los todos los países del Pacto Andino y líder en su propio país. Unos meses antes habían concretado la adquisición de Lia, una galletitera cordobesa con fuerte presencia en el interior, y a Bertolo, una distribuidora que reina en las provincias.

Macri adora su familia. Y más allá de las formalidades, no alcanza a imaginarse el futuro de Socma sin un Macri a la cabeza. Herederos son mis cinco chicos, dice Franco, y aclara, El que liderará el grupo será el que esté capacitado para hacerlo. No necesariamente tiene que ser un familiar. Pero ojalá lo sea....Y la visión es a la italiana, con varones que son varones y mujeres que son mujeres. Tengo 3 hijos varones (Mauricio, Mariano y Gianfranco)- dice Macri-, y los 3 tienen dotes de líderes. A veces hablo con ellos de estos temas, porque pienso que en una familia no es obligatorio que, porque el padre sea empresario, los hijos sean empresarios. Ahora, en el caso de mis tres hijos, efectivamente los tres tienen dotes para ser empresarios y para liderar.

-¿Y sus hijas, Sandra y Florencia?.

-No, mis hijas... la mayor decidió no seguir una carrera y ser esposa y madre. Así que esa es su vocación, y tiene mucho sentido común. Y a mi hija más chica, que recién tiene 15 años, le fomento que estudie, que piense en su propia carrera, que piense en tener un proyecto personal y que trate de evitar seguir con la moda de casarse a los 20 años y tener un hijo a los 21, porque puede resultarle muy frustrante.

Sea cual fuera el futuro del sillón de presidente de SOCMA, Macri hizo firmar a toda la familia un protocolo familiar que garantiza que cualquier decisión de venta de parte o todo el paquete accionario será un tema familiar, nunca individual.

Ahora, el mayor dolor de cabeza de Franco es el placer de su primogenito, Mauricio, por la conducción de instituciones deportivas. Desde que es presidente de Boca Juniors, el mayor de los Macri dejó de lado las funciones gerenciales en el holding; justo en el momento en que ocurre la mayor transformación estratégica de Socma. Es muy negativo para nosotros (que Mauricio sea presidente de Boca), dijo Franco a Clarín. Aunque aclaró que el principal problema es que la presidencia de Boca dispara el perfil del nombre Macri, y en consecuencia del grupo, a niveles siderales. Hasta 1994, Mauricio reportaba como presidente de Sevel, la automotriz del holding, y cumplía efectivamente las funciones de conducción.

La hermana de Luis Pagani, Lidia, es la única mujer integrante del directorio de Arcor. De profesión arquitecta, Lidia dice que son machistas y por eso prefirió dedicarse a lo que más le gusta: la dirección de la Fundación que comparte con su prima Maria Rosa Pagani, una contadora.

El grueso de las acciones de Arcor está en manos de los Pagani. Amos Pagani, de profesión panadero y quien levantó una pequeña fabrica de caramelos en Sastre, un prueblo santafesino, tuvo cinco hijos, Renzo, Fulvio, Helio, Nélida y Rina. Fulvio, al que se le adjudica un gran protagonismo en la familia, compró maquinarias a los 22 años y con sus amigos Brizio, Seveso y Maranzana montaron la fábrica en Arroyito. La leyenda dice que empeñaron hasta los juegos de living de sus casas para pagar la puesta en marcha de lo que hoy es Arcor.

Los cinco hijos de Amos Pagani, la familia Maranzana, con tres descendientes Tito, Vicente y Pablo, los Seveso y los Brizio son los propietarios de Arcor en un porcentaje que se ignora. Pero la cultura sigue siendo la de las clásica familias italianas, con fiestas colectivas que son un rito inviolable, un punto de reunión obligatorio en cada Pascua y Navidad arroyeña.

Los poderosos y el poder

Macri y Pagani fundaron sus empresas cuando el Estado era todo. Y aprendieron que el lobby y la capacidad para moverse en las cercanías del poder son armas estratégicas en el mundo de los negocios.

Luis Pagani, exagerado cultor del perfil bajo, prefiere no hablar de política ni de los políticos, pero su padre Fulvio construyó desde Córdoba un polo de generación de ideas económicas y políticas, la Fundación Mediterránea, que llevó a Domingo Cavallo al Ministerio de Economía. Con Cavallo, una decena de técnicos de ese instituto de estudios ocupó los despachos del principal ministerio en tiempos de crisis. El resultado: la puesta en marcha del régimen monetario que cambió 50 años de historia económica argentina.

También, con Cavallo en el Ministerio, los Pagani consolidaron su capacidad de influencia. En diciembre de 1993, por la resolución 1555/93 el ministro cordobés aumentó los aranceles a la importación de chocolates del 10 al 20%, lo que permitió a los dueños de Arcor construir una monumental fábrica de chocolates en Colonia Caroya, en Córdoba, que inauguraron en junio de 1994. Al elevarse los aranceles a la importacion de chocolates, Arcor también se benefició con los reembolsos a las exportaciones de ese producto, que crecieron en igual proporción, o sea, con un rédito del 100% para la compañía de Pagani.

Fulvio Pagani, el padre de Luis, fundó Arcor en los primeros años del peronismo y construyó un grupo completo en los tiempos de la sustitución de importaciones, cuando la alimenticia dependía de proveedores monopólicos. Para Fulvio el diferencial de Arcor consistía en tener garantizada la provisión de materia prima. Eran años de fronteras cerradas y competencia cercana a cero. Según sus competidores, aquello que era una fortaleza hasta el comienzo de los 90 se transformó en una debilidad en los tiempos actuales.Ahora, el rompecabezas de Arcor comienza en el patio de atrás de la fábrica, con los tambos que le proveen unos 70.000 litros de leche por día, y unas 190.000 hectáreas de campo de donde se nutre del maíz para convertirlos en los número uno como productores de glucosa. Cuentan con energía propia como para abastecer a una gran ciudad. Y siguen en Tucumán con La Favorita, el tercer ingenio en importancia, que le aporta el azúcar a las fábricas. Las últimas fichas son Cartocor líder en envases de cartón y Vitopel, en envases flexibles.

Macri no solo no puso un peso para pagar los estudios de Cavallo, sino que no perdió una sola oportunidad para quejarse por las consecuencias del plan de convertibilidad sobre lo que el llama los empresarios argentinos.

El ministro Cavallo y los que se ocuparon de las privatizaciones no tuvieron mucha confianza en los empresarios argentinos. -rezonga Macri-. Es cierto que en las últimas décadas no nos habíamos mostrado demasiado eficientes y muchos habían mal administrado subvenciones. Pero también se olvidaron de que teníamos que desenvolvernos dentro de reglas de juego que fijaban los gobiernos de turno y en condiciones realmente difíciles. No deberían habernos descartado tan claramente. De entrada se dijo: El control está en manos de extranjeros porque en el empresariado argentino no confiamos. Y las quejas de Macri tienen que ver con el impacto del plan liberalizador en su holding.

Hasta que ganó la privatización del Correo, Socma fue el grupo menos beneficiado por la ola privatizadora. Además, a fines de 1994, Fiat de Italia le quitó el control de esa marca de autos, una situación que Macri relata en términos de acuerdo, pero que descolocó al grupo y diluyó su poderío económico.

Más allá del shock que causó en SOCMA la decisión de Fiat de retirarles la licencia, y de la desventaja en que quedó el grupo Macri frente a holdings como Techint y Perez Companc tras las privatizaciones, Franco mantuvo su poder de lobby e influencia. En los últimos años, evitó las peores sanciones de la Ley Penal Económica en el recordado caso Opalsen (importacion irregular de autos desde Uruguay); se benefició con uno de los más controvertidos fallos económicos de la Suprema Corte que dio la razón a las automotrices ante las demandas de la DGI por mala liquidación del IVA a los autoplanes, un caso por más de 800 millones de dólares, y consiguió contratos hiperrentables para su empresa Manliba durante la gestión de Carlos Grosso en la intendencia porteña.

Macri es de los poderosos que basan su poder en decir que no lo son. Y lo admite: Para ser poderoso hay que tener vocación para ejercer el poder; yo nunca he tenido ninguna vocación para ejercer el poder, y nunca he tenido un diálogo fácil con el poder político.

-Ahora que las empresas extranjeras ocupan un espacio tan importante en la economía, ¿es más difícil para usted relacionarse con el poder?.

-Le puedo dar un ejemplo: antes de las privatizaciones mi grupo era el número uno en facturación, con alrededor de 5 mil millones de dólares por año. Después de las privatizaciones, en donde nosotros defendimos la posición de que como empresarios argentinos queríamos tener el control de las empresas en venta, bajamos nuestra facturación a menos de la mitad.

Macri y Pagani tienen culturas de construcción de poder diferentes. Macri se mueve como un pez en el agua de los influeyentes, Pagani apenas pisa las reuniones del establishment. Somos del interior, pero hoy ya nos aceptan, aunque no frecuentamos las reuniones sociales, confiesa el dueño de Arcor.

Macri admira a Agostino Rocca, el abuelo del actual CEO de Techint: Mi padre era muy amigo de Agostino y a mi me tenía una gran consideración y de vez en cuando me invitaba a almorzar. Es el tipo de empresario poderoso con quien prefiere referenciarse. Con los demás, con quienes ahora manejan empresas internacionales, prefiere que se relacionen los gerentes de Socma.

Macri dice nunca me interesó la política, y cuenta que el primer contacto con un presidente fue con Alfonsín. Sin embargo, tuvo cuidado de incluir entre las fotos elegidas de su autobiografía aquellas que lo muestran con Menem, Alfonsín, el Papa, Bush y el Rey de España.

La familia contra la empresa

La influencia de las familias en los dos grupos empresarios no alcanza solo a la línea de sucesión del liderazgo del holding. Pero Macri y Pagani tienen estilos familiares que solo se parecen en el valor absoluto que representa LA FAMILIA. Lo demás, son todas diferencias.

En Arcor no se conocen divorcios, salvo el de Enrique DAlesandro, hijo de una Pagani, y gerente de relaciones institucionales del grupo. Luis Pagani, como su padre Fulvio, se casó solo una vez y consulta con su esposa los asuntos claves del holding.

Luis tiene una definición clásica de su mujer: es la madre que cuida el crecimiento de mis hijas y una fuente de apoyo en mis decisiones empresarias. Es mi compañera de vida con la que comparto alegrías, dudas, errores y dolor. En síntesis, todo, dice el presidente de Arcor.

Pagani dice que no tiene palabras para expresar lo que significan sus hijas para él. Pero no parece tan familiero como Macri: no va a las reuniones de padres y rara vez lleva a las chicas al colegio. En cambio les hace probar siempre las golosinas y novedades de Arcor y de su competencia antes de que salgan al mercado.

Macri, como su padre, pone ante todo el trabajo, pero a la hora de medir sus éxitos, la familia desplaza a la empresa. En el trabajo he tenido éxitos y fracasos y en la vida personal he tenido éxitos y fracasos. Pero tengo una gran familia, de la cual estoy muy orgulloso, y creo que es el mayor de mis éxitos, dice ante Clarín.

La vida privada de Macri es pública. A diferencia del estilo de los gerentes anglosajones, es un empresario que se muestra, y aprovecha esa exposición como parte de su estrategia de negocios. Y la vida de Macri es un buen ejemplo. Mucho más que alejado de las formalidades nórdicas, Franco publicó con sinceridad en su autobiografía fotografías suyas con tres ex esposas. Los anglosajones son anglosajones y los latinos somos latinos: somos mucho más dramáticos y mucho más familieros, dice.

-¿Nunca pensó que la publicidad de sus divorcios podían afectar el desarrollo de sus negocios?.

-Mire, yo aprendí que en la vida hay tres tipos de matrimonios: el ideal, o sea, convivir decenas de años juntos y felices, que hoy en día no es muy fácil de alcanzar. Después los matrimonios que tratan de perdurar en forma conflictiva, a veces teniendo algún tipo de compensación fuera de su casa. Y la tercera alternativa, que es la que yo elegí: cuando ya veía que mi matrimonio no era feliz, que la convivencia era difícil y que no solamente afectaba a la pareja sino que podía afectar también a los hijos, preferí las decisiones firmes a los paleativos, es decir, preferí separarme.

-¿Pero las circunstancias de la vida familiar afectan o no los negocios?.

-No, no, no. En absoluto. Quizá porque siempre viví en relaciones familiares armoniosas y cuando no lo fueron decidí no vivir un conflicto. Naturalmente, los conflictos familiares profundos pueden afectar a cualquiera, tenga la profesión que tenga, sea empresario o no sea empresario. Pero la realidad es que cuando se quieren conducir empresas hay que saber ser fuerte y equilibrado frente a cualquier tipo de problemas que se nos presenta, sea empresario o sea familiar.

Los golpes de la vida

Aunque uno viva la vida familiar con recato y el otro con pasión, Pagani y Macri construyeron sus imperios atados al ritmo de las distintas etapas familiares. Y en los dos casos los golpes de la vida tuvieron un impacto absoluto sobre sus holdings.

Cuando murió Fulvio Pagani, que apenas había pasado los 60 años, Luis sufrió un shock que tardó dos años en superar. Desde el accidente automovilístico, ese fue el tiempo que transcurrió hasta que Luis Pagani pudo tomar el timón de mando del grupo. Hasta ese día, su tío Hugo DAlesandro condujo el día a día de Arcor. También es cierto -dicen fuentes de la propia empresa- que Luis Pagani, al momento del accidente, no estaba suficientemente preparado para manejar Arcor.

Para Macri, el secuestro de Mauricio partió en dos la historia del grupo. Y no solo porque desde ese día toda la familia utiliza los servicios de seguridad de una agencia norteamericana. Macri describe esa situación como el momento más duro, y pone el acento en el rol de negociador que asumió durante el secuestro.

El secuestro de Mauricio fue un hecho muy duro de enfrentar. Pero no lo considero un hecho negativo, fue una situación límite dura. En ese momento yo actué liderando toda la acción que había que hacer y que hicimos para poder recuperar a Mauricio sano y salvo. En ese momento yo tuve un gran desafío, tuve que enfrentar un grave problema y finalmente conseguí la liberación de Mauricio y eso fue un hecho enormemente positivo. El período que viví, con el terror de un final dramático, fue muy duro. Pero, bueno... hubiese sido el hecho más negativo de mi vida si realmente a Mauricio le hubiese pasado algo.










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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

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