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17 de febrero de 2011

MIETEK Y SUS HERMANOS: LOS TÍOS DE MI AMIGA RITA

Primera parte

Hasta ahora, lo que se ha generalizado en el conocimiento del Holocausto judío, son historias de víctimas de los campos de concentración, de las cámaras de gas, de los hornos crematorios. Pero algunos judíos, decidieron resistir sin entregarse a los alemanes, ya que eran jóvenes, de ideas libertarias, y de condiciones físicas que les permitieron soportar los enormes desafíos de vivir huyendo.



Prólogo

Para entender quiénes son los tíos de Rita, tenés que leer el post anterior. Este texto está extractado del libro redactado por la esposa de Mietek, uno de los tantos cientos de libros, o tal vez miles, escritos como testimonio por víctimas del Holocausto, que nadie va a leer, salvo los familiares. Como encontré en este libro algo muy especial, creo que vale la pena hacerlo público. Aunque este blog no tenga el alcance de otras publicaciones, es lo único que tengo a mano, y estoy segura de que algunas personas les va a servir. Hasta ahora, lo que se ha generalizado en el conocimiento del Holocausto judío, son historias de víctimas de los campos de concentración, de las cámaras de gas, de los hornos crematorios. Pero algunos judíos, decidieron resistir sin entregarse a los alemanes, ya que eran jóvenes, de ideas libertarias, y de condiciones físicas que les permitieron soportar los enormes desafíos de vivir huyendo, alimentándose dificultosamente, y enfrentando los peligros de ser judío en Europa, en la Segunda Guerra, que era lo mismo que ser una presa impotente a merced de un cazador omnipotente y despiadado.

Parte 1-

"Nací en Zambrow, provincia de Byalistock, Polonia, el 15 de febrero de 1917, en el seno de una familia obrera. A pesar de que no éramos ricos, no nos faltaban ni alimentos ni abrigo. Mi papá, Hersch, era zapatero.

Éramos ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro varones. Modistas, sastres, carpintero uno y yo pintor, eran nuestros oficios. Una hermana y un hermano habían emigrado antes de la guerra a la Argentina, y una hermana a Cuba, ellos se salvaron, el resto se quedó. Mi hermano el carpintero y yo fuimos los úlitmos solteros que vivíamos en la casa paterna cuando comenzó la guerra.

Mis padres eran respetuosos de la religión, pero, especialmente entre los hermanos menores, soplaban otros aires. Nos veíamos atraídos por otros ideales: los de la justicia social y la igualdad entre los hombres. Nos involucramos en actividades socialistas y comunistas, lo que le costó un año y medio de cárcel a mi hermano Jánkel, sastre. Para huir del mismo destino por las mismas convicciones, mi hermana Java emigró a la Argentina.

En la infancia concurrí a la escuela rabínica y al colegio primario. Me gustaba mucho el deporte. Con mis hermanos y amigos íbamos mucho al río a nadar y jugábamos al Fútbol. Yo era miembro del club deportivo Aphoel.

En el pueblo había mucho antisemitismo y más de una vez peleamos contra los miembros jóvenes de los Endekes, organización polaca de extremo nacionalismo y fascismo. Cuando salíamos los tres hermanos juntos, no se atrevían a provocarnos.

El 1º de septiembre de 1939, día en que estalló la guerra, mi hermano Itzjak, y yo, fuimos reclutados para incorporarnos a la Infantería del Ejército de Polonia para resistir la invasión alemana. Mi hermano Itzjak y yo, ambos, cada uno por su lado, fuimos heridos en una pierna en la batalla en defensa de Polonia contra Alemania. La frontera rusa había sido cruzada por el Ejército Rojo, que en alianza con Alemania, peleaba también contra Polonia. Nosotros ignorábamos en aquel momento la existencia del pacto Molotow-Ribbentrop.

Luchamos contra el Ejército alemán que nos fue corriendo hacia la frontera rusa, y luego contra el Ejército ruso. El Ejército Rojo rodeó al Ejército Polaco, que finalmente se rindió. Por el pacto el mismo pacto, Alemania y Rusia habían acordado dividir a Polonia en dos partes, una parte para el Ejército Alemán y la otra para el Ejército Rojo. A los oficiales los tomaron prisioneros. A los soldados nos enviaron a casa. Según la zona de domicilio, los soladados quedaban bajo dominio alemán, o ruso. Nuestro domicilio pertenecía desde ese momento al dominio ruso.

Al volver a casa, toda la ciudad estaba ocupada por los rusos. Volví a trabajar en los cuarteles, en mi oficio. En la primavera del año 1940 fui movilizado por tres meses al servicio del Ejército Rojo. Luego fui enviado a Grodno, becado a seguir cursos de deporte, tras los cuales fui nombrado Presidente del Distrito de Zambrow en actividades deportivas, y allí permanecí hasta la invasión alemana a la Unión Soviética, en el año 1941.

De nuevo me encontraba movilizado en los cuarteles de Zambrow. Al día siguiente el Ejército Rojo se retiró hacia Grodno habiendo pasado por Bialystock y Wolkowysk. El ataque alemán fue relámpago: abrió fuego desde los aviones con ametralladoras y bombas, sembrando cadáveres por el camino. En retirada nos dispersamos en grupos por aldeas y bosques. Emprendí camino a casa. Los territorios ya habían sido ocupados por los alemanes. Estando en casa los alemanes dieron la orden de presentarse a los soldados rusos, y ante el peligro de ser atrapado, me despedí de mis padres, a los que nunca volví a ver. Mi padre me bendijo y me entregó los 150 rublos que tenía ahorrados.

Me dirigí a Lomza, a casa de unos parientes, donde pretendí ocultarme, pero en una semana apenas ya se había cercado el ghetto de Lomza y formado el Judenrat. Confinado con todos los judíos de Lomza en el ghetto, los nazis me sacaban fuera con un grupo de hombres fuertes a trabajos forzados para cortar troncos y excavar raíces de los árboles, en el bosque. Fue un trabajo muy duro, pero aprovechaba la salida para contrabandear comida y llevar al ghetto, pues volvíamos de noche. La leña se la llevaban los alemanes, y los troncos eran destinados al Judenrat, que los distribuía a la población del ghetto. Entre los troncos escondíamos alimentos como harina y manteca. Era muy riesgoso y no siempre era posible hacerlo. Aprovechábamos la presencia de ciertos gendarmes de turno menos peligrosos, con los que acordábamos. Una vez tratamos de contrabandear un novillo, previo acuerdo. Pero en el momento en que estábamos por cruzar el portón de acceso al ghetto, un guardia se dio cuenta y se puso a vociferar en alemán: Halt, halt !!!, que significa "deténganse". Entre nuestro pánico y los gritos del guardia, el novillo se asustó y empezó a correr dando vueltas, enredándonos las piernas a mí y a mi compañero con la soga con la que lo teníamos atado a los troncos. El enfurecido gendarme agarró la soga de la que tironeaba el novillo. En medio de ese tumulto, nos escabullimos corriendo. Yo corrí hasta el Cementerio lindante, y allí descubrí un agujero por el que ingresé de nuevo al ghetto.

La caza de judíos dentro del ghetto era constante. Muchos eran llevados afuera y fusilados en los bosques. De mi familia no tuve noticias durante tres meses, hasta que me encontré con una conocida fuera del ghetto cuando iba a los trabajos forzados, que corrió a mi lado para informarme sobre mis padres, el resto de mi familia y dos hermanos. Sobre mis dos hermanos, Itzjak y Jánkl, me informó que habían sido beneficiados con el recurso de trabajar en oficios para famillias cristianas que los solicitaran, y no habían sido conducidos al ghetto de Lomza. Sobre el resto de mi familia, me informó que en cambio, allí fueron llevados todos junto a mis padres, quienes con otros de su edad, fueron inmediatamente conducidos al bosque lindero y fusilados. En el grupo iba también el rabino, quien pidió a los hombres que se pusieran su Talit (manto ritual) y marcharan todos al "Kidush Hashem" (sacrificio a Dios). Que mi padre iba detrás del rabino con su Talit, en oración de Kidush.

Una familia cristiana, profundamente creyente, de apellido Wisniewski, por amistad y simpatía, amparaba y daba vivienda a esa muchacha judía que me hizo de informante. Ella no tenía aspecto de judía y se movía libremente como polaca, gracias al amparo de esa familia, que guardaba el secreto de su origen. La muchacha era amiga de mi hermano Itzjak y le pidió a la familia que lo solicitara como carpintero para construir una parte de la casa. Así lo hicieron. Itzjak luego les solicitó un ayudante, su hermano Jánkl. La familia era pariente del intendente del distrito, y eso les permitió tramitar el pedido de trabajo para Jánkl. Ambos trabajaban en la construcción de la casa, y también en tareas del campo. Pero hubo una orden de los alemanes por la cual caducaba el permiso de trabajo para judíos, y los que habían solictado operarios judíos debían entregarlos. La señora Stefanía Wisniewska, una mujer noble y valiente, comenzó a desempeñar un papel preponderante en nuestras vidas: les dijo a mis hermanos que no los entregaría y les aconsejó que se escaparan al bosque.

A fines de noviembre del año 1942 liquidaron los ghettos de Lomza y Zambrow. Llevaron a los judíos de los ghettos a los cuarteles, y allí los mantuvieron durante un mes, en condiciones infrahumanas. Muchos murieron allí mismo, y el resto, diezmados, atormentados, fueron cargados en los vagones del tren con el destino al Campo de Concentración de Treblinka, donde se esfumaron con el humo de los crematorios. Allí también se esfumó todo el resto de mi familia que había quedado en Polonia, menos mis dos hermanos y yo.

Poco antes de la liquidación del ghetto, recibí una nota de mis hermanos traída por la joven judía que vivía con la familia Wisniewski, en la que mi hermano Jánkl me decía que me escapara del ghetto y que viniera a los bosques de Budy Pniewskie, donde ellos se iban a esconder. Al ver que se acercaba el final del ghetto, me escapé junto con otros jóvenes, cortando, de noche, los alambres de púa. Corrimos, al principio, en grupos, pero al ser perseguidos por gendarmes alemanes y polacos, nos dispersamos por campos y bosques, y quedé solo.

Era de noche, fin de otoño. La oscuridad y el frío fueron mis compañeros. Corrí en la dirección acordada hacia los bosques de Budy Pniewskie, distantes 14 kilómetros. Corrí durante toda la noche. Cuando apenas comenzaba a clarear, distinguí en la penumbra siluetas humanas corriendo. No sabía si eran perseguidos o perseguidores. En un momento divisé dos personas corriendo cerca de mí. Saqué el cuchillo grande que agarré al salir de la casa en el ghetto y me preparé a enfrentarlos. Uno tenía una enorme tijera y el otro un hacha, y se disponían al ataque. Cuán grande fue la sorpresa cuando al acercarnos nos reconocimos: eran Itzjak y Jánkl, mis dos hermanos. Superada la primera emoción por el encuentro, nos adentramos corriendo en la espesura del bosque."

(Continuará)

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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...