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7 de febrero de 2008

Todo tiene un precio


Y no tenía un centavo en el bolsillo. No me daban en mi casa más que para el colectivo, para libros, la ropa elemental, zapatos, y tela. Había aprendido a coser mi ropa sola y me hacía lindos vestidos. Me gustaba cortar una tela y pasar la máquina Singer que trajo de Inglaterra el domador de un circo al negocio de mi papá, quien se la compró, afortunadamente, porque la sigo teniendo. Estudiaba Física, y cosía en la Singer, como la mejor chica de barrio.

¿Vas a estudiar qué? gritó mi amiga Rita horrorizada, cuando le dije que para tener algo lindo que ponerme, en las vacaciones, iba a ir a estudiar "Corte y Confección". Ella estudiaba Física conmigo.

Aprendí Corte como un ingeniero. Fuí dos meses, una vez por semana y con eso me alcanzó. La "profesora" estaba asombrada de mi capacidad de aprendizaje. Las otra alumnas me miraban con envidia venenosa. Yo me sentía en un leprosario. Huí de ese antro, de ese aquelarre, lo más rápido que pude, no me dieron los piés para seguir la velocidad de mi voluntad.

En ese verano le dije a Rita, que me iba a anotar en el Curso de Optica que se daba en la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Me preguntó por qué. Le dije que mi mamá quería, y que yo iba a hacerlo sólo para que ella dejara de atormentarme con el tema de que con Física no iba a ir a ningún lado. Que una vez que tuviera el título, ella se iba a quedar tranquila. Que el título ese lo iba a archivar y que continuaría estudiando en Exactas.

Mi amiga me asombró diciéndome que ella también quería hacerlo. Entonces fuimos las dos. Nos anotamos. Dimos el examen de ingreso sin necesidad de prepararnos porque para nosotras era "pan comido". Y la carrera entera la hicimos juntas. Una porquería. De principio a fin.

Faltaban dos meses para terminar óptica. Mientras, seguía cursando en Exactas. Era septiembre. Al llegar a mi casa mi mamá me sorprende una noche diciéndome lo siguiente: salió un aviso en Clarín buscando Optica, mujer. Salen muchos avisos, todos los días, ¿sabés? Recuerdo cómo se abrió mi boca esperando la continuación del relato.

Y siguió: Llamé por teléfono, sólo para saber cuánto pagaban, nada más. Le dije al hombre que tenía una hija que estaba por terminar la carrera y quería saber cuánto se pagaba y qué condiciones había que tener para aspirar a ser elegida. El hombre se empezó a interesar en vos. Me preguntó cuánto te faltaba, le conté que dos meses. Me preguntó cómo eras. Le dije que eras inteligente, que eras trabajadora y honesta. En fin, me dijo que vayas a verlo, que podés empezar a trabajar si le gustás. Que es legal tomar la dirección técnica de una óptica aún sin estar recibida cuando falta poco.

Un volcán interno me salía de las entrañas mientras escuchaba semejante intromisión en mi vida. Pero justo antes, justito antes de que entrara en erupción, mi mamá asestó la pregunta clave que torció mi destino como un huracán aplasta contra el piso a un pájaro en la rama: ¿sabés cuánto es el sueldo?

La cara de mi mamá tenía una mueca de triunfo. Una sonrisita perversa asomaba en su comisura izquierda. La pasión que me había quemado de bronca se hizo hielo, y me convertí en ese indio que apuntaba con una flecha al español cuando el invasor acertó a mostrarle un espejo. Dicen que el indio se asustó de sí mismo viéndose la cara fiera. Pero yo sé que es mentira, fue el espejo que lo desarmó, pero no por verse la cara, sino por descubrir algo que no estaba en su imaginación.

No estaba en mi imaginación disponer de un sólo peso en esa vida sacerdotal que me ligaba al estudio. Simplemente no había imaginado la situación de disponer de dinero.

Jamás había tenido dinero. Mis padres me tuvieron a régimen de escasez total. Nunca supe el gusto que tenía el sándwich de jamón y queso que se vendía en el Kiosco de mi Colegio en Belgrano. Mis compañeras, acostumbradas a compartir, me ofrecían un pedazo. Pero yo decía siempre que no tenía hambre. Sabía que si probaba, corría el riesgo de sufrir por no poderlo comprar. Rechazar el pedazo de sándwich era un ejercicio de flagelación al que estaba acostumbrada.

Dinero. Tener mi dinero. Dinero ganado con trabajo. Y bueno. Al fin y al cabo trabajar de óptico no está mal considerado socialmente. No era lo mismo vender como mi papá, en un comercio cualquiera. La óptica también era una profesión. Y si yo aceptaba, también iba a poder seguir estudiando Fisica, aunque sea de a poco.

Así que pregunté: ¿cuánto?
Eva Row

4 comentarios:

Pensamiento libre dijo...

No se que ocurrió pero habia dejado o creí hacerlo, un comentario por aquí. Creo que la verificación de la palabra me vuelve loco.

Hermoso y doloroso post y asumo que autobiográfico. ¿Recuerda que compró con su primer sueldo?

Laura dijo...

Eva, tengo una hija adolescente, acaba de terminar el secundario, y no sabe qué quiere estudiar. Algo que me preocupó desde que nació, es no dejarle los "paquetes" que dejan las madres a sus hijas, y siempre traté de transmitirle el valor de la libertad. Libertad para pensar, para cuestionar, sobre su cuerpo, sus amistades, elecciones, libertad para vivir. Pero en algún lugar, cuando hablamos de sus futuros estudios, sin darme cuenta, trato de ¿influír?. Ante el abanico de posibilidades que me presenta, destaco las bondades de una disciplina social, que es lo que a mí me interesa, y le ofrezco hablar con tal o cual profesional para que le aclare dudas. Cuando me doy cuenta, agrego el inefable "por supuesto, vos sos quien elige!" Sabrás que ser madre es algo a los que nos obligan desde chicas, cuando nos ponen muñecos en las manos, pero cuando nos ponemos a ejercer en serio, hacemos lo que podemos, a veces tratando de evitar transmitir nuestros conflictos, miedos, preocupaciones, pero no siempre lo logramos. Un beso
Laura
PS: Dónde está tu óptica? también vivo en Once, y en breve empezaré a escribir las "Perlitas del Once", que seguramente te parecerán`postales conocidas!

Eva Row dijo...

Laura: qué bueno que vivas en el Once, estoy en Boulogne Sur Mer y Sarmiento, de 12 a 19, veníme a visitar cuando quieras, pero después del 2 de marzo, porque me voy de vacaciones.
No influencies a tu hija, en nada, borrate de transmitirle un deseo tuyo. Ya le transmitiste tus valores, no tenés nada más que darle. Nunca operes sobre su destino, ella sufrirá siempre el equivocarse por no haberlo elegido por sí misma.
Laura: yo lo hice así con mi hijo, y me fue bien. Me mantengo excluida de opinar, a no ser que él me pregunte mi opinión. Y aún así soy cauta en la expresión de efusiones.
Un beso.

Eva Row dijo...

Pensamiento: Claro, es autobiográfico, lo que compré con mi primer sueldo va a ser tema del post siguiente. Espero que lo lea. Gracias por este apoyo.
Continúo sin poder mandar un comentario a su interesantismo blog, me da bronca, parezco idiota, no sé qué pasa no encuentro dónde clickear para hacerlo. ¡Ayuda!
Mándeme un mail a evarow@fibertel.com.ar

Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
Leer el post..
RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
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13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
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Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
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04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
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Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
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Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...