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12 de febrero de 2011

Una farsa conceptual

Prefacio a la serie "Mietek y sus hermanos"

La "banalización" del Holocausto.

Algunos lectores ya saben que mi padre estuvo 10 años solo en la Argentina, desde el año 38, separado de su familia (esposa y dos hijitas) que quedó en Polonia, que la dejó de contactar desde que empezó la guerra en el 39, y que después de finalizada la guerra, al no dar ninguno señal de sobrevivencia, se casó con mi mamá y tuvo tres hijos, la mayor de los cuales soy yo, que nací en el 48.

Algunos lectores ya saben que un día mi padre, después de 10 años de terminada la guerra, tomó contacto con una realidad inimaginable: apareció viva una de las dos hijas que había dado por muertas. Esto fue en el año 1955, el año de la Libertadora, cuando echaron a Perón. A mi hermana Golde mi padre la vio por última vez en Polonia cuando ella tenía 6 años y ella dio señales de vida cuando ya tenía 23. Ya he contado toda esa historia, pero quiero recordarla ahora por algo aledaño.

Los que leyeron la historia, recordarán que en casa no se vivió como debiera haberse vivido la aparición de mi hermana. Mi madre fue el problema. Se opuso a que mi padre viajara a Israel a ver a su hija porque el viaje resultaba muy caro para nuestras posibillidades, y se opuso a que mi padre nos revelara a nosotros, sus nuevos hijos, que había tenido otra familia antes que la nuestra. Lo hizo ocultar que Golde era su hija, como si hubiera sido un delito. Mi padre vivió un calvario toda su vida. No podía ver a su hija y debía ocultarla. El encono contra mi madre, y de ella contra él duró toda la vida. La personalidad de mi padre tornó a depresiva. Aislado, poco comunicativo, vivió para el sacrificio del trabajo sin descanso, sin permitirse ninguna felicidad.

Pues bien, sigo recordando, a mis quince años me entero de que Golde no es mi prima sino mi hermana, y es mi madre la que me lo revela. Ella me dice, resentida con mi padre, que él no nos quiere, que lo único que le importa es su hija Golde. Yo entro en una crisis de la adolescencia y le cuento la terrible revelación a Rita, mi compañera de secundario y mi única amiga del alma. Ella me escucha sensiblizada y se conduele de mi historia.

Rita es mi refugio. Todo lo que rodea a Rita es alegría. Su familia es una familia feliz, normal. Sus padres, que se salvaron de la guerra por venir antes, se conocieron aquí y se casaron aquí. Ellos se aman, se cuidan, se besan, se abrazan y ríen. Todo lo que en mi casa faltaba. Yo casi vivo en la casa de Rita. Cuando puedo me tomo el colectivo y me voy de Chacarita a Villa del Parque. Los padres de Rita están contentos de nuestra amistad. Somos dos buenas alumnas del mismo colegio secundario. Me quedo a cenar y después de cenar el padre de Rita me lleva en auto hasta mi casa. Cuando Rita cumple 18 años ella saca el registro y es ella misma la que me acompaña con el auto a casa. Así fuimos amigas hasta los 20 años en que la vida nos separó y nos volvimos a encontrar veinticinco años después.

Rita tenía cuatro tíos de parte de padre. Los tíos de Rita también eran polacos, habían pasado la guerra en Polonia pero se salvaron. Llegaron a la Argentina mucho después, y según Rita, no querían hablar del asunto. Los tíos de Rita eran muy jodones, muy vitales, y se reían todo el tiempo haciendo chistes. Yo me imaginaba que si no estaban deprimidos era poque no lo habrían pasado mal durante la guerra. Rita no tenía nada para contar. No sabía nada, porque los tíos no querían tocar el tema. De la guerra no se hablaba.

Rita y yo estábamos todo el tiempo juntas, no vivíamos una sin la otra. Eso hizo que en el verano de nuestros dieciséis años no quisiéramos separarnos en las vacaciones, y a la madre de Rita se le ocurrió que las dos familias debíamos ir juntas a Córdoba, a los hoteles de Turismo de Embalse de Río Tercero. Mis padres estuvieron de acuerdo y nos alojamos en el mismo hotel. Rita y yo estábamos eufóricas. También venían con nosotros los cuatro tíos con todas sus familias. Eramos un contingente.

El asunto es que los padres de Rita ignoraban que mi padre tenía una conducta de aislamiento. El no participaba de ninguna conversación ni relación con nadie. Andaba solo, leyendo varios diarios, durmiendo sus siestas, siempre sentado en una mesa en la terraza del hotel, sin hablar con nadie. Mi madre hacía su vida también solitaria, sin integrarse con la familia de Rita. Eso los molestó y me lo dijeron con dolor, porque se sentían ofendidos.

Recuerdo cómo fue la conversación con el padre y la madre de Rita, ellos quejándose amargamente de mis padres y su poca sociabilidad. Mi explicación fue contarles lo que pasó en la guerra, lo de la hija de mi padre. Les dije que porque ellos se habían salvado de la guerra, no podían entender, ignoraban lo que debía sentir mi padre con toda su tragedia. No me contestaron nada, ni una palabra. Esto fue hace exactamente 47 años. Hace casi medio siglo. Nunca más mis padres se vieron con los padres de Rita.

El reencuentro con Rita fue maravilloso, después de veinticinco años de no habernos visto. La madre de Rita me quiso ver y yo la fui a visitar. El padre de Rita había fallecido. Allí encontré al hermano de Rita, que de tanto haber estado yo en su casa, también me consideraba como una hermana, perdida por dos décadas. Fue un hermoso reencuentro. Pero en el año 2001 Rita murió de cáncer galopante. Y allí pareció haber un broche final para la historia. Pero no.

Hace un tiempo, dos años atrás, un día el hermano de Rita me llama por teléfono y dice que quiere verme, porque de alguna forma es como contactarse con la hermana. Le digo que venga a visitarme. Viene y me trae un libro. Me muestra el libro. El libro está escrito por una de las tías de Rita, esposa de uno de los hermanos del padre. Yo a ella la recuerdo perfectamente: una mujer hermosa, deportista, vital, enamorada de su marido, también deportista, musculoso, vital y alegre como pocos. El libro cuenta la historia del Holocausto.

Cuando lo leo, en soledad, descubro los horrores que pasaron los tíos de Rita en la guerra. Los tíos de Rita se escaparon del ghetto de Byalistock en Polonia, todos juntos. Eran jóvenes militantes comunistas armados y no se iban a entregar a los nazis. Dejaron a sus padres, que fueron fusilados, y se metieron en los bosques a resistir como guerrilleros, asolando la población no judía por la noche, robando gallinas en los gallineros, con armas en la mano, siempre perseguidos y ocultos en los pantanos, amparando familias judías que lograban escapar. Tiroteándose con patrullas, escapando a nado en ríos helados, viviendo con la muerte a cada paso. La tía que firma el libro fue a parar a Auschwitz y sobrevivió al horror. Ella volvió del campo a Byalistock y allí se conoció con el tío de Rita y se casaron y tuvieron una hijita. Luego todos, salvados, decidieron viajar a la Argentina.

En el mismo libro la tía de Rita cuenta que el padre de Rita tenía una familia en Polonia, esposa e hijo, que murieron en el campo de concentración de Auschwitz. Rita se murió sin saberlo. El hermano de Rita se enteraba recien por ese libro, ya muertos sus dos padres. Y yo quedaba enmudecida por la revelación que no me cerraba en la cabeza.

Quiere decir que tanto Rita como yo vivíamos la misma historia y no lo supimos. Tanto su padre como el mío tuvieron otra familia en Polonia. A las dos nos negaron saberlo, pero ella nunca se enteró. Yo me enteré porque apareció viva mi hermana.

Me corre frío recordar el momento en que yo le recriminaba al padre de Rita que ellos se habían salvado y por eso no podían entender la tragedia de mi padre. Ese hombre pasaba por lo mismo que mi padre. Pero no se había entregado a la depresión ni a la derrota. Ni él ni sus hermanos.

Llamé por teléfono a la tía de Rita y le manifesté toda mi emoción y mi admiración por haber llevado adelante la vida con tanta fe positiva y tanta recuperación, por la lucha de su marido y sus cuñados guerrilleros, y por no haber hecho uso y abuso de su tragedia personal, por no haber contaminado su salvación con la pestilente historia que les deparó la Alemania Nazi, viviendo una vida feliz y admirable. Ella me agradeció, ya viuda, ahora triste por la falta de su compañero, de su gran amor.

Por eso, cuando la Amia o la Daia se creen con autoridad para recriminar a Boudou por "banalización" del Holocausto, les preguntaría si a la familia de Rita, por cagarse de la risa de la vida después del Holocausto, también los acusarían de banalizarlo.

21 comentarios:

Mordi dijo...

Eva, grandioso lo que decís. Hay un testimonio similar al de tu papá y al de la familia de Rita. Es un descendiente de siriolibaneses, llamado Miguel Ángel Estrella, un verdadero grande. Varias veces lo he oído hablar en radios o he leído entrevistas que le han hecho. Cuenta todo lo que sufrió durante la dictadura, pero sin ningún rencor y, a pesar de todo lo que sufrió, Miguel Ángel siempre siguió trabajando de manera militante y expresando alegría por la vida.
Los que banalizan el nazismo son tipos como Aguinis o Fontevecchia cuando caricaturizaba a Néstor como Hitler. Curiosamente, son dos judíos los que toman semejante tema en solfa.

Sujeto dijo...

Hola Eva
Me conmovió profundamente tu relato,porque es la historia de gente común, de personas a las que de pronto, se las arranca de lo que es su vida, su familia, sus afectos. de una manera bestial, y de cómo, cada uno hace lo que puede con lo que tiene a mano.
Porque creo que de eso se trata: cada uno hace lo que puede con lo que tiene a mano: algunos se hundirán en el abismo de la depresión, y otros podrán levantar la cabeza y seguir adelante, es nuestro destino humano.
Pero lo que nunca debe ocurrir es la utilización de ese dolor con algún fin politiquero o sectorial, porque es difícil de imaginar un mayor irrespeto.
Un Beso muy grande

Anónimo dijo...

COMO SIEMPRE QUERIDA EVA,LO QUE ESCRIBÍS TIENE UN MENSAJE POSITIVO ESPERO NO SE TE OCURRA DEJARNOS, TE NECESITAMOS. DANIEL DESDE CBA.

Anónimo dijo...

Eva: contás la historia de tu familia y la de Rita desde un lugar de comprensión y tranquilidad muy hermoso. Muy bueno. Mónica

luisk dijo...

Eva: aparte de conmovedora, las inimaginables coincidencias entre una historia abierta y otra silenciada son muy sugestivas.
Da para pensar en los cientos de miles de tragedias que la SHOA debe haber dejado como secuela.
Me impacta aparte porque como alguna vez te contè, mi padre vino aproximadamente en 1937, con 34 años de edad y los misterios sobre su pasado son muchos.
Tantos que la hipòtesis de que haya tenido algùn nùcleo familiar o afectivo oculto, con el tiempo y cuando aparecen relatos como el tuyo, cobra mucho cuerpo.
Dirìa que hay dos tipos de sobrevivientes: el que en su vinculaciòn emocional con el entorno pudo rehacerse y archivar el pasado en un espacio no accesible a los demàs y el que no pudo borrar esa presencia y aùn sin verbalizarlo lo exteriorizaba.
Tu viejo y el mìo fueron de este segundo grupo y me inspiran mucha ternura porque no hay recetas universales para defenderse de dolores como èstos.
Los padres y los tìos de Rita, con los perfiles de la primer variable, son el reverso de esas versiones pero es obvio que a su modo tambièn deben haber sufrido muchìsimo.
Recuerdo de mi viejo que jamàs pude registrarle una risa abierta, carcajada o festejo de ese tipo. Su màxima expresiòn de alegrìa era una sonrisa apenas insinuada, como la que luce la Gioconda.
Muy parecida a la ùnica foto que conservaba de su padre, foto que tengo yo de un tipo nacido en 1870 y muerto el 5 de febrero de 1941, en el gueto de Lodz, indefenso frente al frìo, sus años y el deterioro de su salud.
Suficiente como para que un hijo que sobrevivìa en la Argentina, no tuviera muchos motivos para reìrse por lo menos en ese año, en el cual nacì yo unos nueve meses despuès de la fecha que los nazis, prolijos ocupantes de Lodz, registraran en una ficha como fecha del deceso.
Tenìa ganas de contarte esto y por eso las lìneas que ingreso en el blog.

Sujeto dijo...

Eva:
Tomé tu post para escribir algo.
Lo subo a nuestra querida cooperativa (quiero demasiado a ese nombre viejo)
Saludos

beatriz m. dijo...

Se me estrujò el alma Eva.

Tu narraciòn nos hace sobrevolar la condiciòn humana desde la piedad infinita por seres que hicieron lo que pudieron con sus circunstancias.

Un abrazo.

Ulises dijo...

Parece un chiste.
Quien se queja de la banalizacion del holocausto, lo compara con las cuchetas precarias donde duermes unos trabajadores explotados, pero no condenados a tormentos y muerte por portación de patron genetico.
Un disparate la cabezota loca de Eva.

Cabe entonces la comparación entre EVa Row y Eva Braun porque ambas se llaman Eva.

Ntfs Solaris dijo...

Estas historias trágicas, no importa cuántas sean, es necesario conocerlas y alentar a los protagonistas a que las sigan contando hasta que se arme todo el maldito rompecabezas de la comedia humana, en todas sus facetas. Van a pasar mil años y seguiremos llorando por las víctimas del Holocausto como de las dictaduras. Lo peor es que estamos caminando al lado de los victimarios y no los conocemos. Los cómplices están gozando de la vida, con o sin máscaras. Están muy bien programas como 6-7-8, pero a mi no me bastan. Tenemos que preguntarnos QUE HACER con lo que sabemos, para que realmente podamos hacer algo concreto con esto que duele tanto. Cuando llego a este punto me quedo sin palabras, solo, y miro a "la perra en celo" que está por parir de nuevo...

Juan, el honesto dijo...

¿Recuerdan la pelicula "la vida es bella"? ¿No fue tildada de lo mismo? Sin embargo, quienes si entendimos el mensaje podemos hacer el sano ejercicio de reirnos de una tragedia, por que la vida es bella a pesar de todo.
Vergüenza la amia y la daia con lo de "banalizar". ¿Que es lo que gana amia o daia con seguirle el discursito a clarinete? Hay que investigar...

Carlos G. dijo...

Hermosa y conmovedora historia la que contás, Eva, ¿quién puede recriminar a nadie el no poder sobreponerse a tan intensas desgracias, a tanto sufrimiento?
Yo mismo me pregunto, a veces, cómo personas que han sobrevivido a los campos de exterminio, a la pérdida de toda su familia directa, de su mundo, pueden haberse reconstruido a sí mismas y darse una vida.
No todos ha podido sobreponerse, ni volver a darle un sentido a su existencia.
Primo Levi se suicidó y tantos otros, no conocidos, habrán tomado similares decisiones.
Comparar estas densas tragedias con el uso "político" que algunos insignificantes personajes pretenden hacer, con tal de sumar críticas al gobierno es como querer tapar el sol con un cabello.
También Aguinis apareció en un reportaje en el cual la visita de Cristina a una escuela le hacía recordar a los jóvenes de las juventudes hitlerianas regalándole flores a Hitler...
No tienen límite ni vergüenza.

M. Ángeles del Hoyo dijo...

Qué belleza tu relato, trágico pero bello! por lo desgarrador, profundo y humano, tan humano... gracias Eva!

donchango dijo...

Me emocionó pero me quedé con ganas de saber más de los tíos guerrilleros judíos.

Eva Row dijo...

donchango
Si me animo copio el texto, no es mucho. Lo que hicieron los tíos de Rita es digno de que se difunda. Ese libro no lo va a leer nadie.

beatriz m. dijo...

Vi hace poco en cable una pelìcula donde se mostraba la resistencia de los jòvenes judios comunistas, seguidos por familias con niños y ancianos, en los bosques de Polonia.

Eran los guerrilleros que decidieron vender cara su vida y resistìan en medio de los bosques congelados. Quizàs los tìos de Rita eran parte de esos grupos, los grupos con resilencia. La tuvieron en la guerra y a la hora de volver a empezar.

Historias conmovedoras, la de los que pudieron y las de los que no.

teacher dijo...

Impresionante y conmovedora historia de vida. Gracias Eva! Debería conocerse y leerse en las escuelas de todo el país como ejemplo.

ana maria parente dijo...

Conmovedor ,nada más que muy conmovedor .
Muñecas divinas y la otra? MALDITO PARA SIEMPRE EN LA MEMORIA QUIEN ATENTO CONTRA ELLA.

Anónimo dijo...

Yo creo que no se ha banalizado solamente el holocausto, al reducirlo al tema judio sino que se ha banalizado la segunda guerra, que conocimos mayoritariamente por las peliculas americanas *bajas americanas 350.000*,Mis abuelos vinieron aqui en 1895 por la migracion promovida por el baron Hirsh, por lo que seguramente tendre parientes muertos en el holocausto pero no lo conozco. Tu historia es deestructurante si bajas la guardia, como dicen lo que no te mata te fortalece. Pero ahi comienza la diferencia entre vivir y sobrevivir.
juango2050

Eva Row dijo...

gracias, juango2050

Eva Row dijo...

gracias, juango2050

Eva Row dijo...

gracias, juango2050

Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
Leer el post..
RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
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13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
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A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
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Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...