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19 de febrero de 2011

MIETEK Y SUS HERMANOS: LOS TÍOS DE MI AMIGA RITA (tercera parte)


Parte 3-

En una ocasión después de un robo, divisamos en las tinieblas a dos gendarmes montados en bicicletas sobre el camino. El primer impulso fue correr, pero a Jánkl se le ocurrió que cargáramos sobre los hombros los palos que usábamos de armas, y que camináramos lento. Los gendarmes pasaron sin intervenir. De haber corrido seguro nos hubieran tratado de atrapar. La sutileza de la estrategia era imprescindible, y para eso debíamos ser fríos y dejar el pánico de lado, cosa que es más difícil en constante peligro de muerte.

La carne robada que llevábamos en las bolsas al pantano, la almacenábamos en cajones de madera preparados por Itzjak. Se la cubría con sal y se la ponía dentro de los cajones que se enterraban para la perfecta conservación. El pan, las papas y la sal, la conseguíamos de los campesinos a cambio de vodka que preparábamos sin el conocimiento de los dueños de la distilería.

Cada vez que podíamos robábamos armas. Eran vitales para nosotros. Tanto el hijo de Stefanía como otros que visitábamos por habernos acogido alguna vez, nos avisaban de alguien que tenía algún arma, y nos decían dónde podían tenerla. Nos ocupábamos de conseguirlas. Ansiábamos unirnos a los partizanos organizados conectados con la Unión Soviética, pero nunca pudimos dar con ellos. Soñábamos con combatir al odiado enemigo.

Teníamos montada una guardia armada permanente a la entrada del bosque, que rotaba en turnos día y noche. Una madrugada, estando de guardia, observamos con mi compañero que se adentraba al bosque un campesino. Lo detuvimos y le preguntamos qué buscaba. Dijo que iba en busca de judíos, porque tenía en su establo a una muchacha judía que corría riesgo de ser apresada por las bandas de NSZ, que le pisaban los talones. Secuestramos al campesino mientras discutimos entre todos la situación. Nos parecía muy probable que fuera una trampa. Pero también podía ser verdad, y queríamos ayudar a esa muchacha. Decidimos mentirle al campesino, diciéndole que la noche del día siguiente iríamos a buscar a la muchacha y lo dejamos partir al anochecer.

El plan era anticiparnos a lo pactado y seguir al campesino para liberar inmediatamente a la muchacha si fuera cierto. Y si no hubiera ninguna muchacha en el establo, nos salvaríamos de una trampa que podría esperarnos la noche siguiente. Yo seguí al campesino. El trecho era como de siete kilómetros. El campesino entró a su casa y encendió la lumbre. Esperé a que la apagara y se apagaran las lumbres de las casas vecinas. Entré al establo. Subí las gradas buscando el escondite que según mi propia experiencia, estaba contra una pared que tenía alguna ventilación al exterior. Sentí la presencia de una persona, pero para no asustarla y que no se escucharan ruidos, comencé a hablar en voz muy baja primero en polaco, después en idish. Le dije que era judío y que venía a rescatarla. La muchacha estaba aterrorizada. Ella no quería salir, me dijo que no me creía, que había polacos que hablaban idish, y que si la quería matar debía hacerlo ahí mismo porque ella no saldría. Le seguí conversando para convencerla, contándole que estuve en el ghetto de Lomza, nombrando a varias familias judías, hasta que se convenció y salió del escondite. Al verla, la tomé rápidamente de la mano y con fuerza la impulsé a tomar carrera fuera del establo para no perder ni un minuto más de tiempo. Ella se dejó llevar entregada y corrió conmigo atravesando un campo, hasta que se dio por vencida y me dijo que no podía seguir sin zapatos. Le indiqué el camino que debía seguir y dí media vuelta desandando el largo trecho recorrido, para buscar los zapatos en el establo.

Ya encontrados los zapatos y atados en mi cinturón, dispuesto a bajar por las gradas del establo para escapar de ahí, ví a una persona armada subiendo las gradas. Cargué mi fusil y el hombre saltó abajo gritando ¡está armado!. Yo salté del otro lado donde había un carro al que empujé para abrir el portón de atrás. Al abrirse el portón se esucharon gritos ¡se escapa por el portón de atrás! y se oyó que corrían hacia ese lugar. Yo me dirigí entonces hacia el portón delantero, pero ahí había un individuo alumbrando las gradas con una linterna. Mi primer impulso fue dispararle, pero reflexioné y evité que el tiro alertara a los demás. Como estaba solo, podía dominarlo sin disparar. Le salté encima y con la culata del fusil le dí en la cabeza con todas mis fuerzas. El hombre cayó y escapé por el portón delantero en una carrera loca.

Comenzaron a buscarnos patrullas en el bosque que no nos descubrían, porque constantemente mudábamos las Budy, desarmábamos unas y armábamos otras, sin dejar rastro de nuestro recorrido. Era común que descubrieran a algún pequeño grupo de personas sobre las cuales descargaban una balacera. Herían a alguno pero les contestábamos con nuestras armas, y terminaban escapando. Yo recibí un tiro en la mejilla que me rompió dos dientes. Desinfectábamos las heridas con vodka y curábamos la piel con grasa de chancho.

El episodio más dramático fue cuando se destrozó la primera familia que acogimos, que eran nuestros parientes por parte materna. Zelik, el padre, había venido con nosotros en la busca de un nuevo lugar para mudar los Budy. Al escuchar los tiros corrimos en el sentido de donde venían y llegamos a la escena terrible. Habían matado al abuelo, a la madre y a dos de los tres hijos. A la hija se la habían llevado. Los dos chicos estaban con la cabezas metidas en el pozo de agua y las piernitas para arriba. Tirados en el suelo estaban los cuerpos fusilados de la mamá y el abuelo. Dimos sepultura a esos muertos. El dolor, el odio, el deseo de venganza, se acrecentaron cada día.

Pululaban las bandas de polacos buscando matar judíos. En una oportunidad se llegaron hasta nosotros dos polacos jóvenes que nos dijeron que pertenecían a un grupo de bandidos que cazaban judíos, pero que estaban en disidencia con cierto dirigente y temían por su vida, por lo que venían a ofrecernos protección si les entregábamos nuestras armas y municiones. Les dijimos que íbamos a pensarlo y nos ofrecieron una reunión al día siguiente con dos cabecillas de la "disidencia". Al día siguiente concurrimos a la reunión pactada en cierto lugar preciso del bosque. Allí los dos "disidentes" comenzaron a impacientarse y a exigir armas y municiones hablándonos con soberbia y desprecio. Obtuvieron las municiones, en el cuerpo, cada uno de ellos.

(Continuará)

3 comentarios:

Marcelo dijo...

Gracias, Eva, seguimos leyendo!

Marcelo dijo...

Gracias, Eva, seguimos leyendo!

Eva Row dijo...

Marcelo, querido, ya está la última parte. Espero tu comentario.

Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
Leer el post..
RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...